Comparte esta noticia

Por René Fidel González García ()

Santiago de Cuba.- Parece poco, pero es mucho lo que puedes hacer. Cuando dejas que otros decidan por ti, hablen por ti; cuando callas y justificas; cuando no dices lo que piensas ni lo que crees, puede que sientas el alivio de no ser molestado, ofendido, cuestionado, amenazado o perseguido.

Pero debes tomar nota de lo que realmente ocurre: otros están decidiendo sobre ti, por ti, sobre tu destino.

Tiene un valor extraordinario lo que puedes hacer. Atreverte a hacer tu parte —esa pequeña parte en la que creas una oportunidad para alcanzar tus sueños y tus esperanzas— es importante para ti, pero también para los demás.

Cuando faltas, cuando guardas silencio ante lo que dicen otros, todos dejamos de ver una parte de lo esencial. Esa es, en realidad, la única forma válida de ser imprescindible: cuando lo eres para los demás y también para ti.

En Cuba, más que nunca, donde a veces parece que nuestras vidas son como una hoja arrastrada por la corriente, tu voz es importante, es imprescindible.

Algunos celebran y apoyan desde muy lejos, a salvo, que las bombas caigan sobre ti.

Lo llaman la única solución: “quirúrgica”, sin sangre, sin dolor, sin lágrimas.

No es que sea fácil pensar así; es que no deciden sobre sus propias vidas, sino sobre la tuya. Otros te exponen a las consecuencias de sus actos torpes, errados y absurdos, mezquinos y despóticos, del desprecio, pero ellos están —y siempre han estado— a salvo. Nunca han sufrido sus efectos.

Aun así, quieren tu lealtad, que justifiques miserias, abusos y represiones; que mires hacia otro lado cuando se violan derechos y libertades, cuando se excluye y se descarta al otro. Pero eso es solo en apariencia. Lo que realmente buscan es seguir decidiendo por ti, sobre ti.

Tenemos que empezar a ser imprescindibles los unos para los otros. Para eso sirve la política, para eso es, eso es: la necesidad de ocuparnos de nuestro destino, de hacer nuestra parte, evitar que otros decidan por nosotros.

No te tienes que ir, tienes que ser.

Suceda lo que suceda, los cubanos tenemos que aferrarnos a la única identidad realmente importante, esa que nos dice cómo ser nosotros, cómo decidir nosotros, cómo hacernos responsables nosotros, cómo actuar por nosotros, en Cuba.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Lo más consultado hoy