Comparte esta noticia

Por Fernando Clavero ()

La Habana.- El actor Luis Alberto García Novoa no le tiró flores a la entrevista del presidente Miguel Díaz-Canel en RT. La definió con una palabra: utopía. Y recordó que, en griego, utopía significa «lugar que no existe». El horizonte, dijo, es inalcanzable por definición. Y por mucho que se camine, nunca se toca.

El presidente quiso ser poético, según García Novoa. Pero la poesía choca con apagones. Con colas. Con el día a día de un país donde la promesa no alcanza para pagar la luz. La metáfora del horizonte, en ese contexto, se vuelve un lujo difícil de sostener.

Los cubanos, escribió el actor, necesitan un estado de bienestar alcanzable. Durante décadas se les hizo creer que ese estado era posible. Nadie hablaba de lo inalcanzable. La esperanza fue el combustible. Pero el combustible se agota cuando no llegan los hechos.

García Novoa es claro: no se suplica, se exige. No se ruega, se reclama. Y si el discurso oficial insiste en que el pueblo es el que manda, entonces el pueblo tiene derecho a pedir cuentas. No en las utopías, sino en la vida real. En la que duele, en la que se mide con la carne y el hambre.

A corto plazo, el actor sentencia, las soluciones son imposibles. A mediano, las «curitas» no alcanzan. Y el pueblo lo sabe porque lo malvive. La rabia no es un rumor, es un dato. Se escucha en las calles, se lee en las redes, se respira en la cotidianidad de una isla que no termina de arrancar.

Y el cierre de García Novoa es demoledor: el presidente apoya públicamente a Daniel Ortega y su esposa, justo después de que ambos declararan que en Nicaragua no habrá más elecciones. El respaldo, publicado junto a esa afirmación, no pasa desapercibido. Para el actor, es la guinda de un pastel ya amargo. Los cubanos, insiste, quieren realidad. No promesas que se estiran como un chicle hasta romperse.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Lo más consultado hoy