
No. Trump no ha sido el primero en vetar a periodistas de la Casa Blanca
Por Carlos Carballido ()
Dallas.- El veto inmediato del presidente Donald Trump a CNN, MS NOW (antes MSNBC) y Politico para acceder a la Casa Blanca ha encendido las redes bajo el falso argumento de que esta administración está censurando a medios de prensa.
Semejante argumento es un disparate propio de aquejados de TDS. Esos medios siguen trabajando y manipulando información sin que nadie les estorbe.
Trump está en todo su derecho de permitir o no el acceso periodístico a la Casa Blanca. No es el primero que lo hace, pero sí el primero en ser maldecido por liberales y hasta por conservadores, que siguen sin comprender el alcance de la Primera Enmienda.
La diferencia no está en el acto: está en quién lo ejecuta.
En 2009 Obama intentó excluir a Fox News de un pool de entrevistas con el “pay czar” Kenneth Feinberg. Emails internos mostraron la instrucción de “saltar a Fox” y el argumento de que Fox no era un medio de noticias, sino un vehículo de talking points republicanos.
Las otras cadenas —incluida CNN— se negaron a participar si Fox quedaba fuera y la Casa Blanca retrocedió.
Biden, Reagan, Bush…
Biden cambió los requisitos de los “hard passes” y cientos de periodistas perdieron credenciales permanentes.
Incluso restringió al New York Post el acceso a ciertos eventos durante meses. Ante rumores de deterioro físico y mental, Biden dio menos conferencias de prensa que sus predecesores e impidió a periodistas un acceso real a su administración. No fue una limitación anunciada, pero funcionaba igual.
También Reagan, Clinton y Bush limitaron a periodistas puntuales por coberturas falsas o hipercríticas sobre Granada, Yugoslavia e Irak. En esos casos es curioso que nadie protestara ni impugnara.
Como ya es lógico, estas cadenas llevarán el caso a las cortes. Es posible que Trump pierda en apelación; el Tribunal Supremo casi seguro no tomará el caso.
La realidad es que Trump tiene un punto válido: no puede haber nación grande cuando la prensa es deshonesta.
El periodismo ya ha muerto para ser sustituido por propaganda que usa “fuentes anónimas” o “alguien que pidió no ser identificado”.
Cuando ese es el método, la opinión pública se tergiversa y termina dando por verídica cualquier falsedad. Ejemplos: la laptop de Biden, la colusión rusa, la derrota de EE.UU. ante Irán y cientos más.



















