
Lo absurdo
Por Eduardo González Rodríguez ()
Santa Clara.- La generación de mi abuelo y la de mi padre se sacrificaron en nombre del socialismo para que sus hijos y nietos vivieran en un país mejor y tuvieran un futuro mejor. Hoy, la mayoría de esos abuelos y padres, están sobreviviendo porque los hijos y nietos lograron salir de Cuba y les mandan -desde el capitalismo- el dinero y la comida que aquí, en esta «democracia diferente», ya no existe.
Ahora, lo que fue el sueño del año 2000, está siendo prorrogado para el 2050 por el mismo gobierno y la misma ideología. Imagínense el reto que supone, después de 67 años, que te inviten a poner la mirada 24 años más allá, cuando la verdad es que no tienes pan para hoy, agua para hoy, corriente para hoy, ni esperanzas o sueños para mañana.
Lo único que queda para defender -no la utopía, porque a la utopía la mataron- a este desorden de cosas que se han ido acomodando al azar, es el periodismo y la literatura. La mala literatura y el mal periodismo, quiero decir. Eso, y dos o tres acróbatas de la palabra que, para mantener algún privilegio, asisten al convite de los poderosos y le hacen asco al que disiente.
Es un absurdo lo que vivimos, no un proceso social. El absurdo, el ruido, la confusión y la amenaza, dan más dinero que el petróleo. Y mientras tanto, ha pasado el tiempo… y pasa un águila sobre el mar.






