El día que la caldera explotó: 11J, la chispa y la libertad

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Por Yanetsy Pino ()

Atlanta.- El 11J no fue una casualidad, sino el día en que la caldera de la isla se quedó sin válvulas de escape. Muchos se preguntan por qué el país no explotó antes, especialmente durante el Período Especial de los años 90, cuando el hambre y los apagones eran salvajes. La respuesta está en una combinación inédita de factores que jamás coincidieron en el pasado.

Antes de 2021, el régimen cubano contenía el descontento gracias a tres pilares: el monopolio absoluto de la información (las protestas morían en el anonimato), la mística histórica de Fidel Castro y, sobre todo, las crisis migratorias (como el Mariel o los Balseros), que funcionaban como válvulas para expulsar a los inconformes.

Pero en el verano de 2021, la realidad colisionó de golpe: asfixia económica y sanitaria: la fallida Tarea Ordenamiento desató una inflación galopante, mientras la variante Delta del COVID-19 colapsaba los hospitales. Sin medicinas, sin comida y con apagones de más de 12 horas bajo el sofocante calor caribeño, la cotidianidad se volvió insoportable.

Un liderazgo sin mitos: con Raúl Castro retirado, el poder pasó a manos de burócratas sin legitimidad histórica ni carisma para contener al pueblo. La válvula soldada: debido a las restricciones de la pandemia, las fronteras del mundo estaban cerradas. Por primera vez, el descontento no pudo emigrar; tuvo que quedarse y enfrentar la realidad.

Y entonces entró el factor definitivo: internet en los móviles. Aquel 11 de julio, cuando el pueblo de San Antonio de los Baños comenzó a protestar, la transmisión en vivo por Facebook Live rompió décadas de aislamiento. En cuestión de horas, el video viralizó la valentía, conectó la frustración colectiva en tiempo real y provocó un efecto dominó que encendió a más de 50 ciudades bajo un mismo himno: Patria y Vida. Antes faltaba la chispa; el 11J y la tecnología unieron las voces en una catarsis colectiva que cambió la historia de Cuba para siempre.

Ese día renació la persona que soy. Ese día escribí en mi muro de Facebook aquella Declaración de Principios que mucha gente leyó y replicó, y que, por defender a los manifestantes, me costó la salida definitiva de la revista científica universitaria que dirigía y todo lo que vino después. Ese día comencé a ser libre. Y quedará para la historia nacional como nuestro Día de la Libertad.

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