Holguín acoge foro de negocios en medio del fracaso económico de la dictadura

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Por Jorge Sotero

Holguín.- La dictadura volvió a sacar de la chistera otra de sus grandes «soluciones» económicas. Esta vez le tocó a Holguín, donde organizaron un foro de negocios para presentar la Plataforma de Comercio en Latinoamérica (PLICA), como si la llegada de una tienda con productos chinos fuera el acontecimiento que cambiará la vida de los cubanos.

Después de más de seis décadas destruyendo la producción nacional, ahora pretenden vender como desarrollo el hecho de importar lo que antes se fabricaba en la isla.

El discurso oficial habla de oportunidades, inversiones y reducción de costos, pero la realidad es otra. El cubano de a pie no está preguntándose cómo exportar sus productos al extranjero; está tratando de conseguir aceite, pollo, medicamentos y un poco de corriente para cocinar. Mientras los funcionarios se pasean por hoteles explicando plataformas comerciales y proyectos de expansión, las familias siguen haciendo colas interminables para comprar lo poco que aparece y pagando precios que ningún salario estatal puede sostener.

Resulta curioso que el régimen celebre con tanto entusiasmo la apertura de tiendas abastecidas con mercancías chinas. Es, en el fondo, el reconocimiento de su propio fracaso. La famosa economía socialista terminó dependiendo de productos importados para llenar los estantes vacíos que dejó la ineficiencia del Estado.

Lo que antes llamaban soberanía productiva hoy se resume en esperar un contenedor procedente de China para vender triciclos, motos o electrodomésticos que el país fue incapaz de fabricar durante décadas.

Como de costumbre, tampoco faltó la excusa del «bloqueo» para justificar la crisis del turismo. Sin embargo, ningún funcionario explicó por qué los hoteles permanecen semivacíos mientras Cuba continúa siendo uno de los destinos con peor infraestructura, apagones constantes, escasez de combustible y una economía incapaz de garantizar servicios básicos.

Culpar eternamente a Washington se ha convertido en el recurso favorito de un gobierno que nunca asume la responsabilidad por el desastre que ha provocado.

Hablan de que PLICA beneficiará al pueblo, pero el pueblo ya aprendió a desconfiar de esos anuncios. Cada nueva plataforma, cada foro, cada feria comercial y cada inauguración terminan igual: mucha propaganda, muchas fotos oficiales y muy pocos resultados en la mesa de los cubanos. Mientras la dictadura siga administrando la miseria y presentando como victoria la apertura de otra tienda con productos importados, el verdadero negocio seguirá siendo el mismo de siempre: vender esperanza mientras el país continúa hundiéndose.

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