Houston sepultó a Baltimore y Yordan Álvarez llega a 12 jonrones

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Por Robert Prat ()

Miami.- Yordan Álvarez caminó hacia el plato con la seguridad de quien ya ha olvidado el fracaso. Bateó de 4-3, conectó su decimosegundo jonrón de la temporada y anotó tres carreras. Fue suficiente para que los Astros vencieran 11-5 a los Orioles y dividieran la doble jornada del jueves, como quien reparte dos cartas en una mesa de juego: una amarga, otra dulce, pero ambas definitivas.

Lance McCullers Jr. subió a la loma con un brazo que parecía tener memoria propia. Seis entradas lanzó, tres carreras permitidas, dos hits. Pero más allá de los números fríos, ponchó a nueve y caminó a cuatro. No fue perfecto, pero bastó para que Houston construyera su victoria sobre el esmerilado ritmo de una doble jornada. Cam Smith apareció entonces, como un fantasma oportuno, y conectó un jonrón de tres carreras que encendió la mecha. Yainer Díaz, incansable, sumó tres hits al arsenal de quince con que los Astros despidieron la serie.

Baltimore, por su parte, había ganado la batalla del primer combate. Adley Rutschman y Jeremiah Jackson descargaron sendos grand slams, y Chris Bassitt estiró su brazo hasta las 6⅔ entradas, su salida más larga del año. Los Orioles ganaron 10-3 con la comodidad de quien no sabe que más tarde llorará. Pero el béisbol, como la vida, se mide en revanchas. Y Houston la tenía bien guardada.

En el segundo juego, la primera entrada fue una procesión. Nueve bateadores astros desfilaron frente a Brandon Young, que vio cómo cinco carreras se le escapaban entre los dedos: dos con un sencillo de Dustin Harris y tres con el batazo de Smith. Luego, Álvarez, el mismo que había visto morir su racha de trece juegos conectando hits en el primer partido, apareció en la segunda entrada para firmar un jonrón solitario y poner el 6-0. Ya era el tercero de las Grandes Ligas en llegar a doce jonrones, junto a Aaron Judge y Munetaka Murakami. Y un récord, además: el Astro con más cuadrangulares antes de mayo en la historia de Houston.

La cuarta entrada fue un desastre orquestado con precisión. Cuatro carreras más, tres hits, dos bases por bolas, un elevado de sacrificio y un error de Baltimore. Young se fue con diez carreras limpias en su espalda, y Peter Lambert cargó con la derrota del primer juego. Al final, Houston superó a Baltimore en hits, 27-12, en la doble jornada. Y mientras Craig Albernaz, manager de los Orioles, explicaba que Trevor Rogers tenía gripe, los Astros ya celebraban haber convertido el último juego de la serie en una fosa común.

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