
Gerrit Cole y la noche en que el tiempo vuelve a empezar
Por Robert Prat ()
Nueva York.- El as de los Yankees, Gerrit Cole, volverá al montículo el viernes. No será una tarde cualquiera. Será catorce meses y once días después de aquel quirófano donde le cortaron la gloria por dentro, donde le sacaron el tendón roto para volver a atar su futuro con hilo quirúrgico. Desde entonces, el derecho ha lanzado sombras en ligas menores, ha contado lanzamientos como quien cuenta los días de una condena, y ha aprendido que volver no es solo recobrar la recta, sino reconciliarse con el miedo.
Los Yankees dudaron si extender su rehabilitación una apertura más. Pero el sábado pasado, Cole lanzó como si el pasado lo estuviera llamando por teléfono: cinco episodios y un tercio, seis ponches, seis hits, una carrera, y su recta trepando hasta las 99.6 millas. No era solo velocidad. Era la certeza de que el brazo seguía siendo suyo.
Aaron Boone, su manager, lo vio distinto en esas dos últimas salidas: más competitivo, más dueño, menos paciente con la convalecencia. Entonces dijeron: ya está.
El tiempo vuelve a empezar para Cole
Cole había ganado el Cy Young en 2023. Al año siguiente, el codo le dolió en primavera. Evitó la cirugía por poco, volvió, tuvo una efectividad digna, lanzó en playoffs. Pero el destino ya había firmado su condena: el 11 de marzo de 2025 entró al quirófano. La misma lesión que acabó con tantos. Y ahora, tras una rehabilitación sin contratiempos, vuelve al mismo Yankee Stadium donde perdió el Juego 5 de la Serie Mundial de 2024. Esa fue su última noche de grandeza antes del silencio.
El equipo lo ha esperado. Sin él, ganaron 94 juegos, rozaron el título de la División Este, cayeron ante Toronto. La rotación ha sido liderada por un novato, Cam Schlittler, que tiene la mejor efectividad de la liga. Pero Cole es otra cosa. No es solo un abridor: es una memoria viviente, un objeto de culto, una pregunta que el béisbol necesita responder.
Boone lo dice claro: “No ha estado en ese nivel de competencia durante 17 meses. Pero es Gerrit Cole. Se ve genial”. Y añade, con la prudencia de quien sabe que las rodillas y los codos son traicioneros: “Habrá obstáculos, pero espero que lance bien”.
El viernes, ante Tampa Bay, líderes del Este, Cole abrirá la serie. No sabe qué pasará. Nadie lo sabe. Pero él asegura que ha adquirido suficiente experiencia, que su cabeza está en el lugar correcto, que está lo más preparado posible para dar lo mejor sin importar los desafíos. “Hasta ahora, todo bien”, dice. Y luego, con una honestidad que duele: “Sigo pensando que hay mucho trabajo por hacer. Pero siempre pienso así”. No pide perdón por haber estado roto. Pide una noche, una bola, y que el tiempo, por favor, vuelva a empezar.






