Leche y medicinas: el parche bielorruso a un régimen que no produce nada

Comparte esta noticia

La Habana.- El viceministro de Exteriores de Bielorrusia, Evgueni Shestakov, visitará La Habana los días 25 y 26 de mayo para ultimar los detalles de un nuevo cargamento de ayuda humanitaria al régimen cubano.

El anuncio, difundido por la Cancillería bielorrusa, confirma una vez más la incapacidad del gobierno de Miguel Díaz-Canel para generar los recursos más básicos que necesita su población. Bielorrusia enviará 30 toneladas de leche en polvo y 3,7 toneladas de medicamentos de 16 tipos, productos que deberían producirse en la isla pero que no llegan a los estantes vacíos de las tiendas.

El encuentro entre Shestakov y el embajador cubano en Minsk, Santiago Pérez Benítez, tuvo como objetivo principal coordinar la visita, que incluye reuniones con altos funcionarios del régimen.

No es la primera vez que Bielorrusia —otro Estado condenado por la comunidad internacional por violar derechos humanos— tiende la mano al castrismo. La alianza entre ambos gobiernos autoritarios se ha fortalecido en los últimos años, especialmente desde que Minsk se convirtió en uno de los pocos aliados dispuestos a desafiar las sanciones internacionales.

Un parche momentáneo

Lo que ocurre en Cuba es simple: el régimen ha destruido su propio aparato productivo. Las fábricas de medicamentos operan a media máquina o directamente no funcionan. La producción de leche, un alimento básico para niños y ancianos, apenas cubre el 10% de la demanda nacional. Por eso viven de la ayuda externa.

No importa que llegue de Bielorrusia, de Rusia, de China o de cualquier otro socio diplomático. La dependencia es total. Y mientras tanto, los hospitales siguen sin jeringas, los niños sin calcio y las madres sin poder alimentar a sus bebés.

El cargamento de leche y medicinas es apenas un parche. No resuelve el problema de fondo: un sistema que prioriza el gasto militar, la represión y el lujo de la cúpula sobre la producción nacional. Mientras los generales cubanos viajan en aviones blindados, los campesinos no tienen fertilizantes.

La ayuda de Bielorrusia no es solidaridad: es el sostén de una dictadura que ya no puede mantenerse en pie por sí misma. Y mientras eso ocurre, el pueblo cubano sigue esperando que algún día, la leche y las medicinas lleguen sin necesidad de que un dictador extranjero las envíe.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Lo más consultado hoy