Villa Clara incorpora nuevos autos para hemodiálisis, un servicio básico que la dictadura convierte en propaganda

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Por Jorge Sotero

Santa Clara.- La dictadura cubana anunció la incorporación de nuevos autos destinados al servicio de hemodiálisis en Villa Clara y ya intenta presentar la noticia como una muestra de su supuesto compromiso con la salud pública.

La realidad es muy distinta. Garantizar el traslado de pacientes renales no representa un logro extraordinario, sino una responsabilidad elemental de cualquier gobierno que aspire a ofrecer un sistema sanitario digno.

Cada paciente de hemodiálisis necesita acudir varias veces por semana a recibir un tratamiento que resulta vital para seguir con vida. Disponer de un transporte seguro y estable no puede depender de anuncios triunfalistas ni de campañas propagandísticas. Es una necesidad permanente.

El régimen vuelve a utilizar recursos que llegan con años de atraso para construir un relato de éxito, intentando ocultar el profundo deterioro que atraviesa el sistema de salud cubano. Hospitales con escasez de medicamentos, falta de insumos, equipos averiados y profesionales que abandonan el país forman parte de una crisis que ninguna fotografía con vehículos nuevos logra esconder.

En cualquier nación donde los servicios públicos funcionen con normalidad, la existencia de ambulancias o autos para trasladar pacientes renales apenas ocuparía espacio en los titulares. En Cuba sucede todo lo contrario. La dictadura convierte una obligación administrativa en un espectáculo político destinado a reforzar la imagen de un sistema que hace mucho dejó de responder a las necesidades de la población.

Los pacientes de hemodiálisis merecen mucho más que unos vehículos presentados ante las cámaras. Merecen hospitales abastecidos, tratamientos garantizados, equipos modernos y un sistema de salud que deje de sobrevivir a base de propaganda.

La verdadera noticia no debería ser la llegada de unos autos, sino que durante años un servicio tan esencial haya funcionado con tantas carencias que cualquier mejora termine vendiéndose como una conquista histórica.

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