
Cuba, toda una vida de trabajo sin fondo propio
Por Manuel Viera ()
Desmontemos otra gran mentira de «La Revolución». Cuando tuve que salir de Cuba les juré a los fanáticos sin argumentos que les iba a dejar las nalgas al aire, y lo voy a hacer siempre.
Una de las grandes diferencias entre el sistema laboral cubano y el brasileño está en la protección real del trabajador frente a la pérdida del empleo y en la existencia de fondos que llegan a sus manos al jubilarse, ser despedido o comprar una casa o un carro.
En Cuba, un trabajador pasa años trabajando para el Estado y, al terminar la relación laboral, no tiene un fondo individual real equivalente al FGTS brasileño. Depende de las normas laborales y de las prestaciones estatales, que todos sabemos cómo funcionan: un cartón de huevos al mes y bajando. Creo que ya ni alcanza para eso.
Los trabajadores cubanos, en el bendito «socialismo», no tienen una reserva propia vinculada directamente a su relación de trabajo.
Brasil, el FGTS, un extra que paga la empresa
En Brasil existe el FGTS (Fundo de Garantia do Tempo de Serviço). Ese dinero no sale del salario del trabajador ni tiene que ver con el aporte a la seguridad social que garantiza la jubilación. La empresa está obligada a depositar mensualmente, en una cuenta vinculada al trabajador, el equivalente al 8 % del salario. Es ley. No es descuento salarial; es un pago extra sobre el salario.
Por ejemplo, una persona como yo, que gana R$ 2.127 al mes, recibe de su empleador un depósito aproximado de R$ 170 mensuales en su FGTS. Ese dinero se acumula mientras la persona trabaja y, al estar depositado en la Caixa Econômica Federal, también genera intereses. Algo así como una cuenta de ahorro o, como se dice en portugués, una caderneta de poupança.
El trabajador no puede sacarlo libremente en cualquier momento, pero la ley prevé diversas situaciones para utilizarlo. Una de las más importantes es el despido sin justa causa: entonces puede retirar el saldo acumulado y recibir la multa rescisoria correspondiente. Si llevas tiempo trabajando y te despiden sin justa causa, literalmente te vas forrado. Mientras más años lleves en la empresa, más te pagan por el despido.
El FGTS también puede usarse, cumpliendo requisitos, para comprar una vivienda, dar entrada en un inmueble, comprar un carro, amortizar una financiación habitacional y en otras situaciones específicas, como la jubilación, determinadas enfermedades graves o calamidades.
El espejo que desnuda la propaganda
No estamos hablando de un descuento más en la nómina. Es un mecanismo que crea una reserva vinculada al trabajador, financiada por el empleador, que puede convertirse en protección frente al desempleo y, en determinadas circunstancias, incluso ayudar a construir un patrimonio. No es una parte que descuentan de tu salario: es un extra que paga la empresa.
Entender estas diferencias también forma parte de comprender cómo funcionan los derechos laborales en Brasil. Por estos días lo estoy estudiando porque tengo un examen de Derecho Laboral la próxima semana, y no paro de asombrarme. ¡Cuánta mierda me metieron en la cabeza de pequeño, de joven e incluso en la universidad! ¡Cuánta porquería ideológica para atacar a un sistema que llega a ser más justo que aquella porquería que defienden allá, donde los ancianos han pasado a ser los más pobres del planeta!
Ahí les dejo una foto de mi FGTS: en unos cuatro meses de trabajo ya acumulo más de 600 reales, algo así como 140 dólares. Eso se acumula durante años y los montos llegan a ser muy altos. Una vez jubilado, o ante cualquiera de las causas previstas, no quedas desamparado ni terminas comiendo en un SAF o en un basurero. Cuando me jubile en 15 años voy a tener algunos miles de dólares en una cuenta sin haber ahorrado un peso de mi salario.
¿Cuánto tiene ahorrado en su fondo socialista un trabajador cubano después de trabajar 20, 30, 40 años ganando una miseria?
¡La Revolución y el socialismo cubano nunca pasaron de ser una porquería! ¡Maldito capitalismo inhumano y cruel!
Amo a mi patria. Me avergüenza su absurdo sistema político, su ideología de mentiras y su prolongada dictadura.



















