La Odeisea: el regreso del héroe y el vértigo del viaje

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Por Rafa Junco ()

Madrid.- Han pasado casi tres mil años desde que un ciego, o quizás varios, recorrieron las plazas de la Grecia antigua recitando versos sobre un rey que no podía llegar a casa. Y aquí seguimos, en 2026, pagando la entrada del cine para ver lo mismo: un tipo con barba que quiere volver a Ítaca y un puñado de dioses caprichosos que se lo ponen difícil.

La historia de Homero, esa epopeya de veinticuatro cantos que narra el regreso de Odiseo tras la guerra de Troya, sigue siendo el manual de instrucciones de la condición humana.

Ahora le ha tocado el turno a Christopher Nolan, el director británico que convirtió el sueño en pesadilla con Origen y el tiempo en un rompecabezas con Tenet. Nolan, que ya ganó el Oscar por Oppenheimer, se ha propuesto filmar la epopeya homérica con un presupuesto de 250 millones de dólares y un rodaje íntegro con cámaras IMAX 70mm.

Y, como era de esperar, ha reunido a medio Hollywood: Matt Damon es Odiseo, Anne Hathaway es Penélope y Tom Holland, el chico de las telarañas, es Telémaco. Pero el reparto no termina ahí: Robert Pattinson encarna al pretendiente Antínoo, Charlize Theron se pone en la piel de la ninfa Calipso y Zendaya interpreta a la diosa Atenea.

Cinco estrellas de la crítica

La Odisea no es solo la historia de un viaje. Es la historia de un hombre que, después de pasar diez años en la guerra de Troya, tarda otros diez en regresar a su reino. Y mientras él navega entre cíclopes, sirenas y la furia de Poseidón, en Ítaca su mujer Penélope teje y desteje un sudario para evitar casarse con los pretendientes que han invadido su palacio.

Homero, el poeta al que se atribuye esta obra maestra del siglo VIII a.C., construyó un relato que habla de la astucia frente a la fuerza, de la lealtad frente a la traición y, sobre todo, de esa obsesión humana por volver al lugar al que se pertenece.

Nolan, fiel a su estilo, ha querido darle una vuelta de tuerca a la leyenda. Ha optado por un inglés contemporáneo en los diálogos —una decisión que ya ha levantado alguna que otra ceja— y ha buscado una interpretación realista de la mitología griega.

Nada de efectos especiales recargados: quiere que sintamos el peso de las olas, la sal en la piel y el cansancio de un hombre que lleva veinte años sin ver a su familia. La crítica británica ya le ha dado cinco estrellas, y la película se estrena el 17 de julio de 2026 en Estados Unidos y Reino Unido.

También polémica

Pero, como suele ocurrir con Nolan, la polémica ha sido casi tan épica como la película. La elección de Lupita Nyong’o como Helena de Troya —una actriz negra para un personaje tradicionalmente blanco— ha desatado un debate sobre el «woke casting» que ni el mismo Homero podría haber imaginado.

Y la participación del rapero Travis Scott como un bardo ha hecho que algunos se pregunten si el director se ha pasado de moderno. Nolan, por su parte, se ha limitado a decir que quería recordarnos que esta historia, antes de ser escrita, fue poesía oral, y que el rap no es tan distinto de aquellos versos recitados al calor de una hoguera.

La Odisea de Homero ha tenido más de 35 adaptaciones cinematográficas. Desde la versión de 1954 con Kirk Douglas hasta la miniserie de 1997 con Armand Assante, pasando por la genial O Brother de los hermanos Coen. Pero la de Nolan promete ser la más ambiciosa de todas. Porque, al fin y al cabo, la historia de Odiseo no es solo la de un rey que vuelve a casa: es la de todos nosotros, perdidos en un mar de incertidumbre, esperando que el destino —o los dioses, o el guionista de turno— nos devuelva algún día a nuestro puerto.

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