La suerte de tener «buenos directivos»

Comparte esta noticia
Escuchar este artículo
Audio completo disponible.

Por Mkc Cerralvo

Santa Clara, Villa Clara.- Ayer utilicé mi batería y puse el noticiero por la noche. De vez en cuando me hace falta un electroshock ideológico.

Me puse muy contento, porque el noticiero comenzó con una reunión, durante un recorrido de la máxima dirección del país, por una zona de Mayabeque donde hay pozos que suministran un importante por ciento de agua a la capital.

La reunión, al parecer, trascurrió con muy buenas energías, y la máxima preocupación era el desabastecimiento de agua de la capital.

La solución la dio la máxima dirección del país, frente a los dirigentes de energía y minas, de recursos hidráulicos y demás directivos de camisas de cuadro bien arreglados, un poco robustos ellos, que por el color de su piel tenían transporte propio y que se notaban muy pero muy preocupados por el problema del agua, aunque en su pulcritud se dejaba ver que a ninguno les faltaba.

Todo resultó ser muy simple. Se habló de poner grupos electrógenos para que no faltara la corriente en las bombas, luego hacer una acometida eléctrica independiente donde no quitaran la corriente para sustituir los grupos electrógenos y finalmente montar un sistema de generación con paneles solares para obtener una soberanía energética. ¡Y que todo eso tenía que ser para ya…!

¡Qué maravilla, qué visión, qué coherencia de ideas, y qué sencillo todo…!

No sé cómo lo demás directivos que les compete no se habían dado cuenta de eso. Lo que más me llamó la atención y que se dijo bien claro era de hacer esa solución extensiva a todo el país.

Yo me emocioné y las lágrimas me salieron pensando que en el barrio donde vivo el agua con suerte la ponen cada dos o tres meses y eso “ya” se va a acabar.

Después de disfrutar de todo el reportaje me volví a cuestionar: ¿cómo es qué con directivos así el país esté en la actual crisis?

Y lo mejor de todo fue que en ningún momento se pronunció la palabra “bloqueo.”

Solo no me gusto de todo lo que vi, que al final de la reunión había sentados unos compañeros que no parecían directivos importantes, estaban maltratados por el sol, su ropa no era impecable y su constitución tampoco era robusta, lucían como unos simples obreros, pero sus rostros se veían muy incrédulos de todo lo que allí se hablaba, ¿qué sabrán esos infelices del asunto? ¿Cómo van a mantener esas caras indiferentes, ante las magistrales soluciones planteadas por la máxima dirección del país?

Espero que a esos odiadores desconfiados los sancionen y que les siga faltando el agua, seguro estoy que por personas como esas es que el país no avanza. Mientras tanto, ya preparé todos mis cubos y tengo la pila del agua abierta desde anoche añorando ver caer el primer chorrito.

Que suerte tener directivos así. Vamos por más.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *