
El modelo socialista
Por Luis Alberto Ramírez ()
Miami.- Según el historiador cubano Manuel Moreno Fraginals, en su obra El Ingenio, los esclavos cubanos recibían una buena alimentación: bacalao, carne seca, viandas en abundancia y cereales. También recibían atención médica para mantenerlos sanos y, cuando envejecían, se les otorgaba una porción de tierra para cultivar sus propios alimentos, cuyos excedentes podían comercializar, si así lo deseaban.
Además, se les pagaba con una moneda acuñada por el propio terrateniente para que compraran productos básicos en las tiendas establecidas en los bateyes donde estaban instalados los ingenios.
A los esclavos no se les permitía mantener relaciones con otras esclavas sin la autorización del dueño. Por ello, los esclavos varones se las ingeniaban para mantener encuentros sexuales con las esclavas en el lugar donde se echaba el palo, en las afueras de los ingenios. De ahí surgió la frase coloquial cubana «echar un palo».
Si hacemos una comparación entre la esclavitud colonial cubana y la esclavitud socialista actual, la pregunta es la siguiente: ¿viven mejor los cubanos hoy siendo revolucionarios, o en la colonia siendo esclavos?
No tienen que responder. La respuesta es obvia.
Los cubanos de hoy no comen bacalao, no tienen parcelas, no pueden vender libremente lo que producen y, para el mayor de los colmos, tampoco pueden protestar.
Entonces, ¿vale la pena seguir defendiendo una revolución que nos trata peor que la colonia española?
Yo prefiero ser un esclavo con libertad que un hombre creyendo ser libre pero sintiéndome esclavo.






