
«¿Hasta cuándo, señores?»: la carta que desnuda la crisis cubana y el gasto oficial
Por Max Astudillo ()
La Habana.-Una carta anónima que circula por los sistemas internos de mensajería en Cuba ha capturado el sentir de amplios sectores de la población, al cuestionar abiertamente la decisión del gobierno de celebrar tres encuentros internacionales en menos de una semana, mientras el pueblo enfrenta apagones de hasta 48 horas, escasez de agua, alimentos y medicinas. El texto, dirigido al presidente Miguel Díaz-Canel y a la cúpula del Partido Comunista, se ha convertido en un termómetro del descontento ciudadano en medio de la peor crisis económica que atraviesa la isla en décadas.
«¿Cómo justo cuando este pueblo lleva ya un buen tiempo atravesando esta crisis económica y social, que nos tiene sobreviviendo en condiciones infrahumanas, ustedes realizan en menos de una semana tres encuentros internacionales?», pregunta la misiva, que enumera los eventos: el Encuentro de Partidos Comunistas y Obreros (7 y 8 de agosto), la IV Asamblea de Movimientos Sociales del ALBA (viernes 7) y el Coloquio Internacional en homenaje a Fidel Castro (del 10 al 13 de agosto). Según la carta, estos eventos han congregado a centenares de delegados, con un total estimado de más de 1.500 participantes en el último de ellos.
La misiva contrasta la aparente normalidad de esos encuentros con las condiciones de vida de la población. «Este pueblo vive con más de 24 horas de apagones, hasta 48 y más, y 2 horas de electricidad en el mejor de los casos», denuncia. La falta de electricidad, explica el texto, ha obligado a las familias a salir diariamente a comprar alimentos porque los refrigeradores no funcionan, y ha agravado la escasez de agua, con comunidades enteras que pasan hasta 12 días sin recibir el servicio. «Alimentarse y tener agua, además de ser derechos humanos, son necesidades básicas sin las cuales cualquier ser vivo puede morir», subraya la carta.
Otros cuestionamientos
El anónimo autor también cuestiona el origen de los recursos utilizados para organizar los eventos. «¿De dónde sale la electricidad para alumbrar y climatizar esos locales para cientos y más de mil personas por al menos 8 horas, durante estos 7 días?», pregunta. «¿De dónde sale el combustible para mover todo ese personal, cuando un cubano necesita no menos de 5.000 pesos para ir a un hospital porque no hay transporte?»
La carta también señala que la alimentación de los delegados parece estar garantizada, en contraste con la población, que depende del mercado privado y precios disparados que el Estado «no tiene control ninguno». «¿De dónde sale la comida para alimentar tantas personas, durante siete días?», insiste el texto.
El escrito concluye con una reflexión sobre la utilidad de estos encuentros. «¿Se traducen esos eventos de pura batalla ideológica en beneficios reales necesarios para el pueblo? ¿Son estos encuentros alguna solución a nuestros problemas como para invertir en ellos lo que no tiene el pueblo para vivir?», se pregunta.
«Este pueblo necesita alimentos, combustible, agua. Este pueblo necesita vivir, y la vida nos ha demostrado que esas batallas de ideas no nos han dado nada», sentencia, dejando claro que la desconfianza hacia los dirigentes y la percepción de un abismo entre el discurso oficial y la realidad cotidiana se han convertido en el nuevo paisaje de una nación que, como dice la carta, «no ve luz a lo largo de este túnel ciego».






