La hipocresía del régimen: entre banquetes y niños que comen de la basura

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Por Joel Fonte ()

La Habana.- Vi a una niña comiendo de la basura en una calle de mi ciudad. Eso que está en la foto del interior de este texto es un plato de arroz, cerdo y unos boniatos fritos. Comer eso cuesta a un cubano hoy, sumando el alimento y las circunstancias que lo rodean —lo que incluye la cocción— no menos de tres mil pesos.

Esa es justo la cantidad que el castrismo, con una gran alharaca propagandística, convirtió en salario mínimo en el país. Es lo que reciben millones de hombres y mujeres aquí tras un mes de trabajo, o como pago de jubilación tras décadas de esfuerzo y sacrificio. Es también lo que cobra un médico, un ingeniero o un académico tras cuatro semanas de duro trabajo. Un salario infame que, además, no pueden ni recibir, porque en los bancos castristas simplemente no hay dinero. Así, de fácil.

Y los que están en esa otra foto, la de portada, son los extranjeros y la «gente del régimen» que gastan en simposios, congresos y toda clase de reuniones internacionales el dinero que no reciben los primeros: los trabajadores cubanos, los jubilados.

Lo gastan en cenas costosas —cenas que millones de cubanos jamás han visto, con alimentos que no alcanzan ni a imaginar— en hospedajes en hoteles, en recorridos turísticos, en shows propagandísticos con los que la cúpula castrista persigue el fin último de mostrar al mundo una Cuba «revolucionaria» que no existe, y un «liderazgo» que ya no disimula sus fracturas y su abismal corrupción.

La hipocresía del régimen: entre banquetes y niños que comen de la basura

Hay un solo culpable: el castrismo

Luego, el cinismo deja de ser una cuestión de amoralidad y se convierte en gravísimo crimen, cuando se entiende que en Cuba hay gente que está ahora mismo muriendo de hambre. Así, literalmente, de hambre. Hay cientos de miles de cubanos que comen una vez al día, «lo que encuentran», o simplemente se van a la cama sin comer. Aquí hay cientos y miles de personas que están muriendo también por falta de medicinas, por ausencia de tratamientos que el régimen castrista no garantiza.

¿Que el culpable es «el bloqueo»? ¿Pero es que creen que los cubanos somos imbéciles? ¿Creen que el adoctrinamiento es ceguera vitalicia? El único y verdadero bloqueo que tenemos aquí es el de un apellido y la cúpula militar y burocrática que lo rodea, que ha encarcelado todas las libertades a los cubanos. Y no solo las libertades políticas, sino también, entre otras muchas, las económicas.

Durante décadas, el castrismo prohibió a los cubanos toda iniciativa económica, hasta administrar un cajón de limpiabotas, y a la par saqueó todos los recursos del país. Y ahora, cuando casi no les queda que robar, siguen robando. Lo que más han robado es la verdad.

Sepan bien todos esos que sirven de cómplices a la dictadura castrista que los cubanos también tendremos nuestro Nuremberg, y que los crímenes de hoy mañana serán juzgados. Basta de tolerar injusticias. No más temor. No más dictadura en Cuba.

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