El país se cae a pedazos y Díaz-Canel reparte felicitaciones por el 26 de Julio

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Por Anette Espinosa

Pinar del Río.- Las felicitaciones de Miguel Díaz-Canel a Pinar del Río por haber sido seleccionada como sede del acto central por el 26 de Julio contrastan de manera inevitable con la realidad que enfrentan diariamente los habitantes de esa provincia y del resto del país.

Hablar de un «pueblo noble y trabajador» mientras miles de familias sobreviven entre apagones, escasez de alimentos, falta de medicamentos y servicios públicos colapsados suena más a propaganda que a un reconocimiento sincero.

El mensaje también elogia a Matanzas, Villa Clara, Guantánamo y Sancti Spíritus por su desempeño durante un «duro año». Sin embargo, evita mencionar quién ha sido el responsable de que ese año haya sido tan duro para los cubanos. Las dificultades no son consecuencia del esfuerzo insuficiente de la población, sino del profundo deterioro económico y administrativo que atraviesa el país tras décadas de un modelo incapaz de ofrecer soluciones sostenibles.

Resulta especialmente llamativo que se hable de «ejemplo» cuando muchas de esas provincias han sido escenario de prolongados cortes eléctricos, problemas con el abastecimiento de agua, transporte prácticamente paralizado y un éxodo constante de jóvenes que ya no ven futuro en Cuba. Mientras el discurso oficial reparte medallas simbólicas, la realidad continúa castigando a quienes hacen interminables colas para conseguir alimentos o pasan noches enteras sin electricidad.

Este tipo de publicaciones parecen concebidas para mantener viva una narrativa de triunfos y reconocimientos internos que cada vez conecta menos con la vida cotidiana de los ciudadanos. Para quien lleva semanas sin encontrar productos básicos o depende de las remesas de familiares emigrados para sobrevivir, las felicitaciones oficiales tienen poco valor. No llenan los mercados, no estabilizan el sistema eléctrico ni mejoran los hospitales.

El verdadero reconocimiento al pueblo cubano no sería escoger una provincia para un acto político ni publicar mensajes de felicitación en redes sociales. Sería garantizar condiciones dignas de vida, oportunidades para prosperar y respuestas efectivas a una crisis que afecta a millones de personas. Mientras esos problemas permanezcan sin resolver, este tipo de publicaciones seguirán siendo vistas por muchos cubanos como un ejercicio de propaganda alejado de la realidad que viven cada día.

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