
La democracia distinta
Por Luis Alberto Ramírez ()
MIami.- El canciller cubano afirmó en una entrevista para ABC que en Cuba existe una democracia, aunque “distinta”. Con esa frase intentó explicar lo inexplicable: ¿cómo puede llamarse democrático un sistema donde los dirigentes son previamente designados por un solo partido?
En Cuba el pueblo no elige, apenas selecciona entre opciones impuestas. Es como poner a un niño a escoger entre dos caramelos con el mismo sabor. El Partido Comunista designa y el ciudadano simplemente escoge entre un comunista y otro comunista.
Pretender llamar a eso democracia es una contradicción en sí misma. Es como afirmar que dos por dos son cinco, simplemente porque les da la gana.
También dijo que Cuba es un país sui géneris, y en eso tiene razón. Es un sistema tan peculiar que parece un invento salido de una novela distópica de George Oswald. Hasta en la Asamblea Nacional las decisiones se aprueban levantando la mano y, curiosamente, todo termina siendo aprobado por unanimidad. No existe el desacuerdo visible, no existe el debate auténtico, no existe la oposición real.
En Cuba los ministros son puestos a dedo y los presidentes también. El ciudadano común no tiene la posibilidad de elegir libremente, ni siquiera de proponer a quienes los gobiernan. Todo está previamente estructurado desde arriba. Por eso considero que el pueblo cubano no es tratado como una sociedad con derechos políticos plenos, sino como una herramienta al servicio del poder.
Aún, después de 67 años de dictadura comunista esta gente sigue con el mismo discurso, como si el mundo no se moviera, como si se hubiera detenido en 1959. Cuba es una dictadura, que está tan lejos de la democracia, como lo está Alpha Centauri de la tierra.






