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Por Pedro Monreal (El Estado como tal)

La Habana.- A Cuba se le ha ido el tren de las reformas de China y Vietnam, y no hay evidencia de que actualmente existan condiciones para poder replicar el esquema esencial y el éxito económico de aquellas reformas «controladas».

Las particularidades del entorno cubano dificultan la aplicación de procesos similares: se prioriza el control político sobre la eficiencia económica, la visión burocrática de la gestión económica, las sanciones de EE.UU., el alto riesgo para los inversionistas y la desconfianza de la diáspora.

Disponer de reservas de divisas y de espacios de inserción internacional —apertura comercial, atracción de inversión extranjera y normalización de relaciones— fue una condición clave, aunque no la única, para hacer avanzar las reformas económicas de China y Vietnam.

Las reformas no hubieran sido viables sin apertura. Las divisas permitieron importar maquinaria y know-how, mientras que los espacios de inserción internacional facilitaron el acceso a mercados y capital.

La disponibilidad de divisas y la inserción internacional no fueron solo una «condición previa» cronológica, sino funcional: las reformas internas —descentralización, incentivos— necesitaban de la palanca externa para escalar y sostenerse.

Replicar en Cuba el éxito chino-vietnamita requeriría una combinación de voluntad política interna para reemplazar el actual modelo económico y de condiciones externas económicas y geopolíticas favorables para el gobierno cubano, algo que a corto plazo parece poco probable.

El riesgo hoy para el gobierno cubano no es tanto haber perdido la oportunidad de intentar reproducir una reforma «controlada» estilo chino-vietnamita, sino que la crisis económica actual esté transformándose en un colapso «controlado».

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