De la bandera tricolor al olvido premeditado

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Por Hermes Entenza ()

Núremberg.- Mucha sangre corrió por las guardarrayas y por el camino real para que un día se proclamara la República. Después del oprobio, la muerte y la reconcentración de infelices cubanos del campo; después del clarísimo toque de a degüello –sonido necesario para ajustar la vibra de una Cuba libre–, llegó el día en que la bandera subió y subió en el asta, brindando una sombra cándida y furiosa, dos funciones necesarias para representar a la nación.

Pero tanta balacera ensordeció a muchos, y de la nada llegó la blasfemia, la voluntad de recordarnos que el coloniaje español había dejado olor a pólvora y relinchos de caballos salvajes.

Nos engañaron; nos cambiaron la bandera tricolor por una hoz y un martillo amarillos sobre fondo rojo. La Internacional, de creación francesa con una música impecable que nos hacía latir más fuerte el corazón, se declaró la catarsis principal en un país de azúcar y café que, por golpes del destino se convirtió en perro de pelea del Komintern soviético.

Cambiaron la patria por consignas huecas y banderitas de colores, mientras el cansancio nos convirtió en seres ingenuos, capaces de deslumbrarnos por el gota a gota de cualquier cosa que veíamos grandiosa, y que no era más que un espejismo.

Ninguna República es perfecta; corresponde al pueblo enmendar errores y trazar caminos. Sin embargo, nos relegaron a la condición de observadores mudos, con la única posibilidad, a pesar del fracaso, de sonar los cascabeles con cencerros en nuestros cuellos para marchar cantando falsas victorias.

Hemos olvidado, por decreto, a hombres y mujeres que, con valentía y coraje, no se doblegaron frente al mal.

Hoy, 20 de mayo, es un día que oficialmente ha pasado al olvido. Claro, hay olvidos premeditados y diseñados para suplantar protagonismos y borrar de un tirón tanto patriotismo real.

¡Viva la República sin colmillos ni cadenas, sin segregación ideológica ni presos de conciencia!

Mucha gente buena se ha inmolado por Cuba. La patria es libertad y honestidad, no de un gobierno ni de una ideología. La patria es de todos los cubanos.

¡Viva Cuba libre!

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