El sargento que robó escenas: Henry Calvin, el alma cómica del Zorro

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Por Rafa Junco ()

Madrid.- Hay personajes que nacieron para ser secundarios y terminaron robándose el corazón del público. Ese fue el caso de Henry Calvin, el actor que dio vida al inolvidable Sargento Demetrio López García en la serie El Zorro (1957-1959), esa joya en blanco y negro de Disney que marcó a generaciones enteras.

Calvin no era el héroe, no montaba a caballo con capa negra ni firmaba con una Z, pero su sargento bonachón, glotón y eternamente frustrado se convirtió en el contrapeso perfecto para la seriedad del justiciero enmascarado. Mientras Guy Williams brillaba con su espada, Calvin brillaba con su panza y su voz de barítono.

Henry Calvin nació como Wimberly Calvin Goodman el 25 de mayo de 1918 en Dallas, Texas. Antes de la fama, fue un hombre de muchos oficios: cantante de ópera, locutor de radio, soldado durante la Segunda Guerra Mundial y hasta vendedor.

Su formación musical era sólida; estudió en el prestigioso Curtis Institute of Music de Filadelfia y trabajó en la Ópera de San Francisco. Pero el destino, caprichoso como el mejor de los guiones, lo llevó a la televisión cuando menos lo esperaba. Disney lo descubrió en un programa de variedades y supo que ese gigante afable de 1,90 metros y voz profunda tenía algo especial.

El sargento que robó escenas: Henry Calvin, el alma cómica del Zorro

La humanidad de los malos

El Sargento García fue mucho más que alivio cómico. En una serie donde el héroe debía ocultarse tras una máscara y el villano (el comandante Monastario) era pura maldad, García representaba la humanidad del bando opresor. Era torpe, sí, pero también noble. Leal, aunque fácil de engañar. Hambriento siempre, pero de buen corazón.

Calvin construyó un personaje que, sin traicionar su rol de autoridad, lograba caer bien a los espectadores. Su química con el Capitán Enrique Sánchez Morán —interpretado por el también entrañable George J. Lewis— fue tan afortunada que los productores los mantuvieron como dúo cómico a lo largo de los 78 episodios.

El éxito fue inmediato y masivo. Los niños de la época no solo querían ser El Zorro; también querían compartir una mesa con el Sargento García, verlo tropezar con su propio sable, escucharlo tararear canciones mexicanas sin que nadie le pidiera permiso.

Disney no encontró sustituto

Calvin logró lo más difícil para un actor cómico: ser gracioso sin parecer idiota, ser ingenuo sin dejar de ser entrañable. El personaje trascendió tanto que, cuando Disney intentó relanzar la serie sin él (con un nuevo actor en el papel), el público lo rechazó de plano. Henry Calvin era el Sargento García. No había sustituto posible.

Tras el final de El Zorro, Calvin trabajó esporádicamente en cine y televisión, pero nunca volvió a alcanzar la fama que le dio su uniforme militar mal ajustado.

Se retiró del espectáculo en los años 70 y murió el 6 de octubre de 1975 en Dallas, a los 57 años, víctima de un cáncer. Su legado, sin embargo, sigue vivo cada vez que alguien redescubre aquella serie de la época dorada de Disney. Porque si El Zorro sigue siendo un ícono de la cultura popular, buena parte de la culpa la tiene ese sargento bigotón que nunca pudo atrapar al héroe, pero que se ganó un lugar eterno en el corazón del público.

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