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Por Luis Alberto Ramírez ()

Miami.- Para aquellos que afirman que las presiones al régimen de La Habana solo perjudican al pueblo cubano, aquí les van los resultados.

Cuando la administración del expresidente Obama creyó que aflojando las sanciones al gobierno cubano lograría cambios en el régimen establecido, ¿qué pasó? Los castristas rechazaron la apertura y se atrincheraron aún más en su sistema social fracasado.

Obama restauró las relaciones diplomáticas, eliminó muchas de las sanciones, les entregó asesinos confesos y hasta restableció la embajada. Fue a Cuba y la inauguró. Asistió junto a Raúl Castro a un partido de béisbol y hasta se dejó halagar por el octogenario dictador.

En su discurso ante la Asamblea Nacional, Obama solo insinuó que debían abrirse a la democracia, y eso fue suficiente para que los castristas pusieran el grito en el cielo.

El socialismo en Cuba es, para ellos, irreversible e intocable. Arreciaron la represión y todo aquel que se solidarizó con Obama fue a parar a la cárcel. Obama les dio todo lo que exigieron. ¿Qué le dijeron en respuesta? Nada. Todo se mantuvo igual o peor.

Sin embargo, vean ahora el contraste

El presidente Trump ha hecho todo lo contrario. Impuso más sanciones, deportó y deporta a agentes castristas que hacen negocios y defienden a la dictadura en Estados Unidos, les ha impuesto restricciones energéticas, colocó a Raúl Castro y otros dirigentes bajo mayor presión internacional y los amenaza con sacarlos del poder por la fuerza. ¿Cuál ha sido la respuesta del gobierno cubano?

Se la voy a decir: permitir inversiones a todo nivel y promover una mayor apertura económica. Incluso han invitado a exiliados cubanos residentes en Estados Unidos a participar en la economía nacional. Los han instado a gerenciar hoteles y, para cavar su propia tumba, ahora hablan a favor de una oposición revolucionaria dentro del propio sistema.

Díaz-Canel mencionó en una de sus últimas apariciones televisivas la existencia de opositores afines al régimen. ¿Alguna vez escuchaste a la dictadura hablar de sus opositores?

Esto tiene una sola explicación: al régimen de Cuba hay que darle candela por el trasero, como al macao; de lo contrario, no suelta. Trump los ha llevado al límite. Ya no tienen dónde amarrar la chiva, así que no les queda otra alternativa que comerse la soga y dejar de maltratar a la chiva.

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