
El descaro de la izquierda populista y la factura de Cuba
Por Jorge Menéndez ()
Cabrils.- La izquierda populista moderna ya ni se molesta en fingir. Está en modo descaro total.
El cangrejo, por ejemplo, suelta que le da pena que los cubanos no vivan como él, mientras disfruta una vida que ningún cubano verá jamás.
Daniel Ortega anuncia que en Nicaragua no habrá más elecciones, como quien avisa que hoy no hay pan en la panadería.
Pedro Sánchez reparte subsidios para comprar votos con la sutileza de un vendedor ambulante.
Gustavo Petro cuestiona las elecciones de su propio país como si fuera un espectador indignado y no el presidente.
Este es el espejo actual de esa izquierda populista: ya no necesitan esconderse, porque los pueblos están domesticados y soportan cualquier abuso sin rechistar.
Cuba es el ejemplo más brutal. Un país económicamente pulverizado, hundido en la miseria, incapaz de producir su propia energía, convertido en un museo viviente de lo que significa el Socialismo cuando se aplica sin frenos, sin vergüenza y sin resultados.
El pueblo cubano también está roto, sin dignidad, acostumbrado a normalizar las carencias que el gobierno impone mientras ellos viven en la opulencia. Dispersados por el mundo, familias fracturadas, amistades destruidas, cada cual salvándose como puede.
Muchos de los que un día se enfrentaron al régimen hoy se acomodaron y usan las redes para llenarse los bolsillos desde la distancia. Esa es la factura real de las promesas socialistas.
Mientras tanto, aparecen planes a 15 años con inversiones de 345.000 millones de euros de empresarios privados. Unos revisan el marco jurídico para «hacer de Cuba un país atractivo». Otros fundan partidos, se ponen traje y van a cenas. Aquellos dibujan el futuro de Cuba por internet. Estos esperan tropas americanas como si fueran Papá Noel. Mientras todo eso ocurre, el pueblo —el que se come el cable cada día— cree que con calderos y fogatas la tiranía se va a marchar. Error monumental.
En resumen: estamos hechos una mierda, y ese es el gran logro del Socialismo aplicado a la cubana.






