
Destituyen a la primera secretaria del Partido en Río Cauto
Por Jorge Sotero
Río Cauto.- El municipio granmense de Río Cauto vuelve a ser noticia, como casi siempre ocurre cuando en ese pedazo de tierra la realidad supera cualquier discurso oficial. El municipio, conocido por muchos como el pueblo de las viejas erizadas, ese mismo que hace no mucho salió a las calles a protestar contra la dictadura y que todavía arrastra las secuelas del paso del huracán Melissa, ahora presencia otro movimiento dentro de la maquinaria política: destituyeron a la primera secretaria del Partido, Sadia Pérez Nápoles. Bastante se demoraron.
La decisión fue aprobada durante el Pleno del Comité Municipal del Partido, donde oficialmente se informó la liberación de Sadia de su responsabilidad y el ascenso de Miriela Piat López, funcionaria del Comité Provincial del Partido en Granma. Como es habitual en estas ceremonias, el comunicado vino envuelto en ese lenguaje de cartón piedra donde todo parece una transición armoniosa, casi poética, aunque en el fondo todos saben que cuando ruedan cabezas políticas en Cuba no suele ser por simple voluntad administrativa.
Miriela llega con el expediente completo que tanto enamora a la estructura partidista: natural de Río Cauto, diputada a la Asamblea Nacional, miembro del Buró, misión internacionalista cumplida y una década de vida política. El texto oficial la vende como una mujer de valores, vinculada al pueblo y curtida en la labor como delegada del Poder Popular. Traducido al lenguaje de a pie: una cuadro confiable para intentar apagar fuegos en un municipio que hace rato dejó de ser manejable.
Y no es para menos. Río Cauto ha sido en los últimos tiempos una especie de laboratorio del desastre nacional. Protestas populares, inconformidad social, infraestructura golpeada por fenómenos naturales y una población agotada de promesas. Gobernar un municipio así, dentro de la lógica inmóvil del sistema cubano, es como intentar tapar una presa rota con curitas. Tarde o temprano alguien tenía que pagar el costo político.
A Sadia le dedicaron, como manda el libreto, palabras de reconocimiento por sus tres años al frente del municipio y sus 15 años dentro de la organización. El aplauso de despedida, la sonrisa institucional y los buenos deseos. Pero en Cuba esas fórmulas suelen esconder otra verdad: cuando las cosas revientan abajo, siempre buscan a alguien para mover del tablero, aunque el problema real siga intacto.
Río Cauto cambia de rostro, pero la tragedia estructural continúa exactamente en el mismo sitio.






