¿Cuándo Díaz Canel volverá a viajar al exterior?

Comparte esta noticia

Por Oscar Durán

La Habana.- ¿Cuándo volverá Díaz-Canel a montarse en un avión rumbo a uno de esos recorridos internacionales que no resuelven absolutamente nada? Esa pregunta me la hago a cada rato. Hace bastante el Puesto a Dedo no aparece bajándose por una escalerilla con la sonrisa de guajiro premiado, abrazando presidentes junto a la Machi y firmando papelitos que después terminan sirviendo para lo mismo que un ventilador roto en pleno apagón: para nada.

Cuba está al borde de reventar por todas partes y Limonardo parece más encerrado que un custodio de TRD. Yo creo que ni avión hay para él. El Airbus venezolano debe estar parqueado cogiendo polvo porque ni Delcy Rodríguez quiere seguir prestando esa guagua aérea para pasear a un tipo que regresa siempre con las manos vacías.

Antes por lo menos se aparecía en Moscú, Beijing o Argelia para vender la novela de que Cuba tenía “grandes aliados estratégicos”. Ahora no lo invita ni el presidente de una cooperativa agrícola en Burkina Faso. La revolución está tan acabada que ni los socios ideológicos quieren retratarse demasiado con ella.

Y es lógico. ¿Qué liderazgo puede tener un hombre incapaz de resolver un apagón de ocho horas? Díaz-Canel no manda ni en la cola del pan. Todo el mundo sabe que ahí quien decide sigue siendo Raúl Castro desde algún rincón húmedo y silencioso del poder. El marido de Lis Cuesta lo único que hace es salir en televisión diciendo que “la situación es compleja por el bloqueo” mientras el país entero cocina con leña y los hospitales parecen escenarios de The Walking Dead versión Caribe.

Lo más gracioso es cuando habla de “los amigos del mundo que no abandonan a Cuba”. ¿Cuáles amigos, compadre? Si cada vez que viajaba terminaba mendigando petróleo, arroz o una línea de crédito para aguantar tres meses más. Y cuidado, porque ya ni para eso sirve. El tipo se ha convertido en una especie de influencer de la miseria continental: llega, se tira la foto, habla del bloqueo genocida y regresa con una carpeta llena de promesas que jamás aterrizan en la mesa del cubano.

Pero tranquilo, que tarde o temprano volverá a viajar. Ojalá y ese próximo recorrido sea definitivo. Un viaje largo, sin retorno y sin Mesa Redonda de bienvenida. Ahí sí el pueblo quizás celebraría algo de verdad.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Lo más consultado hoy