
La potencia médica del paracetamol perdido
Por Yeison Derulo
La Habana.- Miguel Díaz-Canel volvió a sacar el cartelito de “potencia médica” en redes sociales y uno no sabe si reírse o salir corriendo para el hospital más cercano a ver si, por milagro divino, apareció una dipirona.
El Puesto a Dedo anda celebrando que la Organización Mundial de la Salud (OMS) premió a Cuba por mantener la validación como país libre de transmisión materno-infantil del VIH y la sífilis, mientras en cualquier policlínico de barrio no hay ni algodón para ponerte una inyección. Qué clase de descaro hay que tener para escribir semejante muela con el sistema de Salud Pública más desbaratado que un almendrón de los años cincuenta.
Habla Díaz-Canel de “cobertura universal”, de “compromiso político firme” y de “sólida atención primaria”, pero olvida que uno no vive aquí y sabe el infierno que pasan las embarazadas para conseguir una vitamina prenatal o una simple receta médica.
Pregúntenle a cualquier cubana cuánto tiempo lleva dando tumbos entre farmacias vacías y hospitales cayéndose a pedazos. Pero no, en la cabeza del Singa’o todo funciona perfecto. Debe ser que él se atiende en un hospital intergaláctico, porque el cubano de a pie está sobreviviendo en salas donde hay más mosquitos que médicos.
Y claro, no podía faltar el numerito del “bloqueo genocida”. Esa carta no falla jamás. Si mañana se rompe una taza en el Palacio de la Revolución, también será culpa del bloqueo. Nunca de la pandilla de incapaces que destruyó el país completo.
Lo más lindo del caso es que habla de “décadas de dedicación de nuestros profesionales”, y en eso sí tiene razón: dedicación para trabajar sin recursos, cobrando salarios miserables y viendo cómo media plantilla médica se larga del país apenas encuentra una oportunidad.
Lo más cómico de todo es que esta gente vive atrapada en una película de ciencia ficción donde Cuba todavía es ejemplo mundial de salud. Mientras Díaz-Canel escribe poesía revolucionaria en X, en los hospitales faltan antibióticos, reactivos, ambulancias y hasta agua. Hay madres llevando jeringuillas de sus casas para que atiendan a sus hijos y ancianos muriendo en un pasillo porque no hay corriente para echar a andar un equipo médico. Pero según Canel, estamos poco menos que compitiendo con Suiza.
A veces pienso que el mayor logro médico de la dictadura no es eliminar enfermedades materno-infantiles, sino conseguir que un pueblo entero sobreviva al sistema sanitario que ellos mismos destruyeron.
Hay que tener tremenda resistencia física y mental para vivir en esta isla, leer semejante publicación y no terminar ingresado de la presión. Cuba no necesita más premios propagandísticos. Necesita medicamentos, hospitales dignos y, sobre todo, sacarse de arriba a esta tropa de vendedores de humo que llevan años recetándole miseria al país entero.






