El fascismo del que no se puede hablar

Comparte esta noticia

Por Luis Alberto Ramírez ()

Miami.- El cinismo de Díaz-Canel no tiene fronteras; los límites de sus tergiversaciones parecen no tener fin. Ahora acusa a la administración de Donald Trump de ser fascista e hitleriana. Sin embargo, esa afirmación se desmonta con las preguntas más elementales.

Hagamos una comparación a vuelo de pájaro. ¿Quién prohíbe la libertad de prensa? ¿Quién admite un solo partido político? ¿Quién convierte al pueblo en un ejército ideológico al servicio del Estado? ¿Quién no permite sindicatos independientes? ¿Quién mantiene un sistema donde no existe la alternancia en el poder y el liderazgo político permanece bajo el control de una misma estructura durante décadas? El fascismo. ¿Y quién más?

Por eso, Díaz-Canel es quizá el último mandatario del mundo con autoridad moral para hablar de fascismo. Resulta contradictorio acusar a otros de prácticas que, según numerosos analistas, guardan similitudes con las características históricas de los regímenes totalitarios.

Hay un viejo refrán que resume perfectamente esta situación: quien tiene techo de vidrio no debería lanzar piedras al cielo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Lo más consultado hoy