
Respuesta de un gusano a una cómplice de la dictadura
Por Camilo Venegas Yero ()
Santo Domingo.- Chiqui Vicioso, una de las mayores cómplices de la dictadura de Cuba en República Dominicana, publicó recientemente un ataque contra mí en una columna de opinión. Esta fue mi respuesta.
Hay personas que acaban siendo como ciertas piedras del camino: uno tropieza una y otra vez con ellas por más que trate de evitarlo. Ese es el caso de Chiqui Vicioso, quien me acaba de dedicar una columna en El Nacional(https://elnacional.com.do/opinion/solidaridad-debate_577844.html), un antiguo periódico dominicano.
A sus ataques personales no me voy a referir, porque aquí son lo menos importante. Solo quisiera aclarar que no soy hijo de un zapatero, sino de ferroviarios, algo que acabó siendo esencial para mí como creador: un libro de cuentos, una novela y varios cuadernos de poesía lo prueban.
Y una cosa más: el hecho de que las revoluciones exijan lealtad eterna y agradecimiento perpetuo a las personas por lo que consiguieron dentro de ellas, solo demuestra su naturaleza ruin y envilecida. Cuando a un hombre se le hace libre es para que ejerza esa libertad, no para condicionársela por el resto de su existencia.
La represión no es solo tener presos políticos
Es una indecencia desconcertante llamar parásitos a los millones de cubanos libres que han decidido levantar su voz contra el régimen inviable que los oprime, contra el Estado fallido que acabó devolviendo al primitivismo una de las sociedades más prósperas y avanzadas de América (en la obra de Juan Bosch hay muchas referencias a ello).
La represión de la dictadura de Cuba, Luisa Vicioso (la maledicencia merece tener nombre propio), no se limita a una lista de presos políticos. La represión en Cuba empieza con la prohibición de pensar diferente y acaba con el destierro de generaciones enteras.
De verdad me resulta infantil la comparación de los criminales encarcelados en El Salvador con los niños y jóvenes que hoy en Cuba enfrentan condenas de hasta veinte años por decir lo que piensan. Equiparar a los Castro con la monarquía inglesa daría risa si no fuera por la tragedia que viven los cubanos por culpa de ese apellido.
Hoy Cuba es uno de los países más envejecidos del mundo y uno de los pocos cuya población decrece, porque la mayoría de sus jóvenes prefiere marcharse y parir en libertad. A la República Dominicana llegan todos los días. Búscalos, pregúntales por el país que dejaron atrás. Quizás ellos te ayuden a cambiar esa imagen de la Revolución que tienes enquistada en la cabeza.
Fidel fue igual que Videla y Pinochet
No hay dictaduras buenas y dictaduras malas. La Cuba de Fidel y Raúl es tan condenable como el Chile de Pinochet o la Argentina de Videla. Por eso llamo esbirros a los que hoy asedian, reprimen, golpean, condenan, aíslan, someten a torturas físicas y psicológicas, amenazan de muerte y fuerzan al destierro a miles de cubanos.
Llamo esbirros a los que demolieron el hospital infantil más grande de Cuba (construido por la República, no por la Revolución) y levantaron un ominoso hotel de lujo a unas pocas cuadras de él. Sobran los ejemplos para demostrar que los cubanos ya no son la prioridad de la dictadura, por eso cualquier ayuda que se ponga en sus manos jamás llegará a ellos.
Debo destacar que en su texto contra mí y contra los cubanos libres hay algo en lo que coincidimos plenamente: en Casa de Teatro habita el corazón más grande de la República Dominicana. A él, a Freddy Ginebra, le pido perdón por haber traído esta discusión a un espacio que él consagró a la amistad, la creatividad y la solidaridad. Ensuciar ese hogar de todos con estas miserias es imperdonable.
Una última cosa, señora Vicioso: permítame el privilegio de ignorarla como ya ignoro su literatura, que me parece tan prescindible como usted. En cualquier municipio de Cuba hay diez o doce escritoras que superan su pueril obra. Y no es gracias a la Revolución, sino a Heredia, Casal, Martí, Lezama y Piñera, cubanos a quienes sí estoy eternamente agradecido.






