Cubadebate y la censura en Cuba: ¿periodismo basura o el rostro real de la crisis?

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En Cuba, a los muertos siempre los quieren enterrar dos veces: primero bajo el escombro y después bajo el silencio de un decreto ley. La realidad cubana en 2026 se debate entre el colapso de los techos y el cinismo de un Observatorio de Medios de Cubadebate que se ha puesto la bata blanca de la ética para recetar una moralina barata. Dicen, con una cara dura que raja las piedras, que reportar el dolor de los niños es «periodismo basura«.

Y que quede claro desde el inicio: este ataque no es solo contra CiberCuba. Es un ataque contra todos los medios que publicamos verdades que incomodan y mueven los cimientos del relato oficial. Nos sentimos aludidos. Respondemos porque el absurdo, cuando se normaliza, también hay que denunciarlo.

¿Basura? Basura es el balcón que se le cayó encima a Ismaelay, María Karla y Lisnavy en La Habana Vieja mientras el presupuesto del Estado se desviaba a levantar hoteles de lujo. Eso no fue culpa del bloqueo; fue culpa de la desidia criminal de un sistema que prefiere invertir en piscinas que en apuntalar la vida de sus ciudadanos.

¿Qué es el Código de la Niñez 2025 y por qué censura al periodismo independiente en Cuba?

La dictadura ha sacado a pasear su nuevo juguete: el Código de la Niñez, Adolescencias y Juventudes (Ley 178/2025). Una ley cocinada en las oficinas del poder para que el horror no tenga rostro. Según este engendro legal, si un medio independiente publica la imagen de un niño con hambre o la urgencia de una visa humanitaria porque la «potencia médica» no tiene ni gasas, está «mercantilizando el dolor».

¡Qué falta de respeto! Les molesta porque es la prueba del crimen. Les molesta que se identifique a las víctimas porque un niño con nombre y apellido no se borra de un plumazo en una Mesa Redonda.

Si el niño sale en la televisión nacional repitiendo consignas que no entiende, es «formación de valores».

Si aparece denunciando que solo come arroz, es «instrumentalización política».

La crisis alimentaria infantil y el colapso del sistema de salud: ¿Quién es el culpable?

Cuando un medio publica la crisis alimentaria infantil en Cuba, el régimen saca el comodín del «bloqueo». Pero el bloqueo no dejó de señalizar una demolición en un barrio hacinado ni decide que patrullas nuevas vigilen calles mientras las ambulancias carecen de oxígeno.

Y conviene decirlo claro: el embargo no prohíbe que Cuba compre a otros países con los que comercia, ni impide la compra de alimentos y medicinas en Estados Unidos bajo excepciones existentes. Presentarlo como la causa absoluta de cada carencia es, como mínimo, una simplificación interesada.

Ustedes, los voceros del oficialismo, critican la monetización de los medios libres porque les duele que alguien sobreviva sin lamerle la bota al Partido. Dicen que esos medios «facturan» con la desgracia. ¡Claro que hace falta dinero para romper el cerco informativo! Ustedes se lucran con la sangre de un pueblo entero mientras viven como magnates, protegidos por una censura que ya no engaña a nadie.

La doble moral en el uso de la imagen infantil

Aquí es donde la incoherencia se hace evidente. Mientras se acusa al periodismo independiente de usar la imagen de los niños, los medios oficiales no tienen reparo en hacerlo cuando el relato les conviene.

Ahí están los ejemplos: artículos que denuncian el trabajo infantil en otros países o que hablan de la infancia como símbolo, acompañados de imágenes claras y reconocibles. Niños que también tienen dignidad y derechos.

Cubadebate y la censura en Cuba: ¿periodismo basura o el rostro real de la crisis?
Foto tomada de Cubadebate: http://www.cubadebate.cu/especiales/2025/06/02/el-trabajo-infantil-como-un-acto-de-violencia-contra-la-ninez-y-la-adolescencia-ii/

Entonces, ¿en qué quedamos?

Si la imagen de un niño sirve para reforzar un discurso político o ideológico, es válida.

Cubadebate y la censura en Cuba: ¿periodismo basura o el rostro real de la crisis?
Foto tomada de Cubadebate: http://www.cubadebate.cu/noticias/2025/06/01/y-la-magia-de-los-suenos/

Si muestra la precariedad dentro de Cuba, entonces es “mercantilización del dolor”.

No es una cuestión de ética. Es control del relato.

Porque un niño anónimo es estadística.

Pero un niño con rostro, con nombre y con historia, es una prueba imposible de esconder.

Y hay otro detalle que no pasa desapercibido: muchos de estos artículos ni siquiera están firmados. Nadie da la cara por lo que se escribe. Se exige ética, pero se escribe desde el anonimato. Se dictan normas sin asumir responsabilidad personal.

Si un periodista cree en lo que dice, lo firma; de lo contrario, se esconde detrás de un medio.

Y eso también dice mucho más de lo que intentan ocultar.

La verdadera basura es la propaganda oficial

¿Qué pretenden? ¿Que el mundo no sepa que hay niños comiendo de los basureros? ¿Que ocultemos los nombres de los que mueren por negligencia para que el «prestigio del régimen» no se despeine?

El periodismo independiente en Cuba no busca el morbo; busca la justicia que ustedes niegan. El «periodismo basura» no es el que enseña la herida; es el que la oculta con un Código de la Familia o una ley de prensa para que el verdugo duerma tranquilo. Su ética termina donde empieza el primer derrumbe de un solar.

Sigan redactando sus «estudios» en oficinas con aire acondicionado. La verdad no necesita permiso de ningún Observatorio de Medios. En esta isla, la única basura que se monetiza es la propaganda que ustedes escriben mientras los hijos de este pueblo solo heredan el hambre o el destierro.

Si crees que la realidad de los niños cubanos no debe ser silenciada por ninguna ley de mordaza, comparte este artículo. La verdad es el único antídoto contra la tiranía.

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