
Mayabeque celebra la miseria a ritmo de propaganda oficialista
Por Jorge Sotero
San José de las Lajas.- En Mayabeque ocurrió uno de esos episodios que resumen perfectamente la tragedia cubana actual. La página oficialista Comercio Mayabeque anunció el reparto gratuito de tres libras de arroz por consumidor gracias a la ya conocida donación de la República Popular China. Sí, tres libras. En cualquier país medianamente serio eso pasaría inadvertido; en Cuba se convierte en noticia provincial, campaña propagandística y desfile de agradecimientos públicos como si hubiera llegado un cargamento de oro. Ni en Haití o Sierra Leona se atreven a vender tanta miseria con semejante entusiasmo.
El comunicado, además, informa que embarazadas y personas vulnerables recibirán cuatro kilogramos adicionales del grano. El director provincial de Comercio, Armando García Mesa, apareció agradeciendo al “hermano pueblo chino” por el gesto solidario, mientras en redes sociales intentaban presentar la distribución como una victoria política y humana.
La escena parece sacada de un documental soviético de los años sesenta: funcionarios celebrando la llegada de arroz regalado en un país donde producir comida debería ser una prioridad nacional y no una fantasía imposible.
Pero la parte más dolorosa del espectáculo vino después. Para adornar la publicación, buscaron a dos cubanas humildes que agradecieron emocionadas las migajas recibidas. Una futura madre declaró que aquello representaba “un alivio en estos tiempos de bloqueo”, mientras una anciana de 72 años daba “gracias de corazón” por el arroz donado.
Ahí está la tragedia completa de Cuba resumida en dos testimonios: personas obligadas a agradecer públicamente un puñado de libras de comida porque el Estado fue incapaz de garantizarles lo más básico después de más de seis décadas de revolución.
Lo indignante no es la ayuda china. Cualquier nación puede aceptar cooperación internacional en tiempos difíciles. Lo verdaderamente vergonzoso es convertir una limosna alimentaria en propaganda política y usar la necesidad de la gente para fabricar un relato heroico.
En tanto, los dirigentes viven alejados de apagones, colas y hambre, al cubano de abajo lo ponen frente a una cámara a celebrar un saco de arroz como si hubiera ganado la lotería. Es el nivel de deterioro moral al que han llevado al país.
La distribución forma parte de un acuerdo mediante el cual China enviará 60 mil toneladas de arroz a Cuba de manera gradual. Y aunque el oficialismo vende la noticia como un acto de solidaridad internacional, la realidad es otra: un país agrícola, con tierras fértiles y millones de hectáreas improductivas, depende hoy de donaciones extranjeras para alimentar a su población.
Ese es el gran “logro” del sistema. Un pueblo entero sobreviviendo entre apagones, miseria y agradecimientos obligados por tres libras de arroz.






