Cuba impulsa su promoción turística en Italia mientras la crisis interna golpea al cubano de a pie

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Por Oscar Durán

La Habana.- Cuba aterriza por primera vez en la feria turística Obietivo X, en Italia, con discurso bonito, agenda cargada y sonrisas diplomáticas que no dicen absolutamente nada. Mientras en la región de Basílicata se habla de “oportunidades”, “posicionamiento” y “diversificación del producto”, en la isla la palabra que más se repite es otra: hambre. Así, sin maquillaje.

No hay forma de adornar un país donde la gente hace colas eternas para comprar lo que aparezca y una delegación se pasea por Europa vendiendo una postal que hace rato dejó de existir.

Yanet Mora, Consejera de Turismo, habla de contactos con agencias líderes, de turoperadores especializados, de consolidar la presencia de Cuba en el mercado italiano. Todo muy técnico, muy estratégico, muy de manual, pero hay una pregunta que nunca aparece en esos encuentros de negocios: ¿qué pasa con el cubano de a pie? Ese que no tiene acceso a esos hoteles que promocionan, que no ha visto Varadero más que por fotos, que vive en una casa que se cae a pedazos mientras le dicen que su país es un “destino competitivo en el Caribe”.

Aquí está el truco de siempre: vender la isla como un paraíso dentro es un desastre. La Habana para el turista es mojitos, carros clásicos y atardeceres; para el cubano es apagones, transporte colapsado y edificios en ruinas. Cayo Santa María es lujo y desconexión… siempre y cuando no vivas en Cuba. Trinidad es cultura, sí, pero también es pobreza disfrazada de folclor para que el visitante saque fotos y se vaya con una historia “auténtica” que nada tiene que ver con la realidad completa.

Hablan también de diversificación del producto turístico, como si el drama nacional se resolviera agregando más excursiones, más paquetes, más experiencias “únicas”. No, señores. El problema no es que falten ofertas para el extranjero; el problema es que sobra abandono para el cubano. Un país donde el gobierno invierte millones en hoteles y los hospitales no tienen ni un analgésico básico, es un país que dejó claro hace rato cuáles son sus prioridades.

Al final, entre cenas de trabajo, paneles sobre liderazgo femenino y visitas a resorts italianos, todo queda en lo mismo: networking, discursos y promesas. Regresarán con acuerdos, con fotos, con titulares optimistas. Sin embargo, el cubano seguirá en lo suyo: resolviendo, sobreviviendo, inventando.

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