
Legañoa, el meme te quedó excelente
Por Sergio Barbán Cardero ()
Miami.- Jorge Legañoa, presidente de la (casi muerta) agencia Prensa Latina, salió en la Mesa Redonda a defender a Miguel Díaz-Canel y a su familia tras las sanciones impuestas por Estados Unidos. Como era de esperar, apeló al libreto de siempre: agresión imperialista, campaña mediática, amenaza contra el presidente y respeto a las garantías constitucionales. Lo curioso es que, cuando el régimen siente que le pisan el callo, entonces sí se acuerda de la Constitución, de los derechos y del respeto internacional. Lástima que esa misma sensibilidad no aparezca cuando se trata del pueblo cubano.
Legañoa llegó a decir que esas sanciones son una “medalla” para Díaz-Canel y su familia, un reconocimiento a la resistencia y a no dar el brazo a torcer. Bueno, si es una medalla, entonces que no lloren tanto. Que se la cuelguen en el pecho y sigan posando para la foto. Pero no pueden venderla como medalla y, al mismo tiempo, presentarla como una amenaza terrible contra la soberanía nacional. En algún punto tienen que ponerse de acuerdo con el drama que quieren montar.
Pero lo más sabroso del asunto fue cuando Legañoa comparó a Díaz-Canel con Nicolás Maduro, hablando de presidentes “legítimamente electos” (https://www.facebook.com/reel/975674455256113). Ahí uno no sabe si el presidente de Prensa Latina estaba haciendo una defensa o una denuncia. Porque si el ejemplo de legitimidad que van a usar es Maduro, entonces el argumento nació cojo y terminó en muletas. Lo que sí sabemos es que el meme le quedó excelente.
Porque Díaz-Canel no fue elegido directamente por el pueblo cubano. No hubo una elección presidencial donde el ciudadano pudiera escoger entre varios candidatos. No hubo competencia real, ni debate, ni alternativa, ni boleta con opciones. Fue designado dentro del mismo mecanismo cerrado del Partido, ratificado por una estructura política diseñada para obedecer. Entonces, cuando Legañoa habla de presidente constitucionalmente electo por el pueblo, lo menos que uno puede preguntar es: ¿qué pueblo, qué elección y contra quién compitió?
El problema de la propaganda
Y si encima lo comparan con Maduro, peor todavía. Maduro también se envuelve en la Constitución, también habla de legitimidad, también denuncia agresiones externas y también usa todo el aparato del poder para sostenerse. Por eso la comparación no ayuda a Díaz-Canel; lo retrata. Legañoa quiso levantar una defensa y terminó dejando una confesión involuntaria sobre la mesa.
Al final, ese es el problema de la propaganda: tanto repetir consignas, se les terminan escapando verdades. Quisieron convertir las sanciones en una medalla revolucionaria, pero acabaron recordándole al mundo que en Cuba el presidente no llega por voluntad popular, sino por continuidad, por dedo y por obediencia.
Y cuando para defender la legitimidad de Díaz-Canel tienen que compararlo con Nicolás Maduro, ya eso no es una defensa: es un autogol con aplausos incluidos. Porque Maduro se impuso a la fuerza, igual que Díaz-Canel se impuso desde el aparato del poder. Y es bueno que el mundo lo sepa, no porque lo digamos nosotros, sino porque ellos mismos, en su entusiasmo propagandístico, terminan confesándolo.
Gracias, Jorge Legañoa, por transmitirle al mundo, aunque sea por esta única vez, una verdad tan clara sobre la “legitimidad” de Miguel Díaz-Canel. No pudo escoger mejor comparación que Nicolás Maduro Moros: dictador, represor, señalado por narcotráfico y especialista en fabricar victorias electorales donde el pueblo ya le había pasado la cuenta. Si esa era la medalla que quería colgarle a Díaz-Canel, felicidades: le quedó brillando.
NOTA: A partir de hoy, pidamos fe de vida de Jorge Legañoa.






