
La patria detrás del humo
Por Carlos Alberto Sosa ()
Miami.- Hace dos años tomé esta foto en Cuba, en la última casa donde viví, en mi último hogar, en mi microcosmos de patria. Era un apagón más, una de tantas noches donde la oscuridad parecía instalarse antes que el cansancio. Y hoy, cuando vuelvo a mirarla, siento que ahí dentro quedó atrapada Cuba entera.
La pequeña luz intentando romper la oscuridad. El humo subiendo despacio, espeso, confundiendo las formas, borrando los contornos de todo. Y detrás, la bandera cubana, quieta, observándolo todo como un testigo cansado de tantas noches iguales.
Hay algo profundamente doloroso en esa imagen. Porque el humo no parece salir solo de una linterna en medio del apagón. Parece salir de un país entero consumiéndose lentamente, de una nación atrapada en una larga combustión donde todo arde sin terminar de incendiarse del todo. Un humo denso que nubla la vista, que no deja distinguir claramente el futuro, ni el rumbo, ni siquiera el rostro real de la esperanza.
A veces pienso que Cuba lleva demasiado tiempo cocinándose dentro de una nebulosa. Entre humo y sombras. Entre promesas rotas, silencios impuestos y fuegos cruzados. Se prepara un futuro que nadie termina de entender, un plato cuyos ingredientes el pueblo desconoce mientras otros discuten la receta lejos de la mesa.
Los chefs cambian, mezclan, añaden, quitan, improvisan. Pero los comensales siguen esperando a oscuras. Y mientras tanto, la bandera permanece ahí, atravesada por el humo, resistiendo también. Como si hasta ella cargara el peso de tantas incertidumbres, de tantas despedidas, de tantos sueños hervidos a fuego lento, de tanta gente intentando no apagarse por dentro aunque alrededor todo parezca desmoronarse lentamente.
Aquella noche no fotografié solo una lámpara encendida. Fotografié el cansancio de un pueblo. La resistencia silenciosa de millones. La costumbre de sobrevivir incluso cuando ya casi no queda claridad.
Y quizás por eso esta foto todavía me persigue. Porque no parece tomada hace dos años. Parece tomada ayer. Parece tomada ahora mismo. Todavía hoy sigo mirando el humo preguntándome qué país aparecerá cuando finalmente se disipe.






