
Mi historia creando webs desde Cuba
Crear una web desde Cuba nunca fue tan simple como elegir una plantilla, comprar un dominio y empezar a publicar. Durante muchos años, para mí, significó depender de conexiones prestadas, pagar horas carísimas en hoteles, sentarme en parques WiFi y trabajar desde un carro hasta que la batería aguantara.
No es una historia técnica. Es una historia de insistencia.
El comienzo: una web que apenas funcionaba
Todo empezó cuando decidí tener presencia en internet. En aquel momento, algo tan básico como comprar un dominio y un hosting no era tan sencillo desde Cuba. Fue mi hermano quien tuvo que pagar ese primer paso desde fuera.
Con esa base, contraté a un profesor de la universidad para que me hiciera una web. Era una página hecha en HTML y CSS. Funcionaba, sí, pero mal. Era rígida, difícil de actualizar y no resolvía lo que yo necesitaba realmente: una herramienta para trabajar.
Ahí entendí algo importante, aunque en ese momento no supiera explicarlo: tener una web no es lo mismo que tener algo útil.
El salto: aprender haciendo
Más adelante, junto a un amigo, dimos el salto a WordPress. En aquel momento era de lo más moderno que teníamos a mano: una versión 4.x que, para nosotros, fue un cambio total.
Por primera vez podía gestionar contenidos, modificar cosas sin depender de nadie y empezar a entender cómo funcionaba realmente una web por dentro.
No sabíamos mucho, y tampoco teníamos acceso a tutoriales ni a YouTube como hoy. Simplemente no había conexión para eso. Aprendíamos probando, rompiendo cosas y volviendo a empezar. A veces tardábamos horas en algo que hoy se resuelve en minutos. Pero así se aprende cuando no hay otra opción.
Construir una red de webs
Con el tiempo, pasé de tener una sola página a construir varias, cada una con un objetivo claro:
- eikonhabana.com: mi estudio principal de fotografía
- logoscuba.com: mi segundo estudio, enfocado en quinceañeras en El Vedado
- quinceprimaveras.com: una revista enfocada en quinceañeras para posicionar contenido
- Una web de bodas pensada para atraer clientes desde el extranjero, trabajada con SEO desde aquellos años
No era solo tener webs por tenerlas. Cada una respondía a una intención muy concreta: posicionar, atraer tráfico, generar oportunidades.
En ese momento, si alguien buscaba “fotógrafo cubano”, después de Corda aparecía yo. Dicho así suena simple, pero detrás había muchas horas, pruebas y errores. Eso, visto hoy, era SEO puro, aunque entonces lo estuviera aprendiendo casi sin darme cuenta.
El verdadero problema: conectarse
Si crear webs ya era complicado, mantenerlas lo era aún más. El mayor obstáculo no era el diseño ni el código. Era internet.
Y hay algo importante que entender: durante muchos años en Cuba no existía un acceso normal a internet. No era cuestión de dinero, era que simplemente no estaba disponible como hoy. Conectarse era algo puntual, limitado y, muchas veces, improvisado.
Mi experiencia fue una línea de tiempo muy clara, donde cada etapa mejoraba un poco… pero nunca era fácil:
- Alrededor de 2010: conexiones con módem usando la cuenta de una amiga extranjera. Lentísimo y muy limitado.
- Después: horas en hoteles como el Nacional, pagando unos 10 CUC por hora (equivalentes a unos 10 dólares). Cada minuto contaba.
- Más adelante: parques WiFi. Muchas veces trabajaba desde el carro, hasta que la batería aguantara.
- Un paso más: soluciones caseras para captar señal desde casa con una NanoStation.
- Finalmente: la llegada del internet en el móvil, que cambió todo, pero llegó mucho después de haber empezado.
Cada cambio, cada archivo que subía, cada actualización, implicaba tiempo, dinero y paciencia.
Hoy puede parecer exagerado, pero en ese momento era la única forma.
Lo que realmente estaba haciendo
Con el tiempo entendí que no solo estaba creando webs. Sin darme cuenta, estaba construyendo una forma de trabajar desde un entorno donde todo era más difícil.
Y lo más importante: estando en Cuba, llegué a tener un negocio próspero que, en buena parte, fue posible gracias a haber creado mis propias webs. Era la forma más sencilla —y también la más directa— de hacer publicidad a mis ideas y a mi trabajo.
Aprendí varias cosas que hoy me siguen acompañando:
- Tener una web propia es tener control
- El SEO no es teoría: es conseguir que alguien te encuentre
- La constancia pesa más que las herramientas
Con el tiempo, todo ese aprendizaje —que empezó casi por necesidad— terminó convirtiéndose en lo que hago hoy: crear páginas web y trabajar su posicionamiento. No como algo teórico, sino desde la experiencia de haberlo vivido desde cero, en un contexto donde cada avance costaba mucho más.
Hoy
Hoy crear una web es mucho más accesible. Hay más herramientas, mejores conexiones y menos barreras.
Pero para muchos de nosotros, hubo una etapa en la que publicar en internet desde Cuba no era cómodo ni rápido. Era una mezcla de necesidad, curiosidad y resistencia.
Por eso, si hoy estás en Cuba y tienes una idea —personal o de negocio—, crear tu propia web sigue siendo una de las decisiones más importantes que puedes tomar. No depende de algoritmos, no desaparece en un feed y, sobre todo, es tuya.
Además, hay algo que muchas veces no se tiene en cuenta: en internet, el tiempo importa. Una web que empieza hoy tiene más posibilidades de posicionarse mejor mañana simplemente por existir antes, por acumular contenido y por ganar antigüedad frente a lo que vendrá después.
En un contexto como el cubano, donde todo está cambiando, empezar ahora puede marcar una diferencia enorme en unos años.
No hace falta empezar perfecto. Hace falta empezar.
Y quizás por eso, cada web que hice en ese tiempo tenía algo más que diseño o contenido. Tenía horas detrás.






