
Ciego de Ávila y el extraño arte de bajar accidentes en Cuba
Por Anette Espinosa
Ciego de Ávila: En un país donde conseguir una pieza de repuesto parece más complicado que hallar petróleo en el patio de la casa, Ciego de Ávila logró cerrar abril con números positivos en materia de accidentes de tránsito.
Según la Comisión Provincial de Seguridad Vial, se registraron 28 accidentes menos, 15 fallecidos menos y 40 lesionados menos en comparación con igual etapa del año anterior. No hubo fuegos artificiales ni desfile por la Carretera Central, pero casi.
Solo en abril ocurrieron cuatro accidentes, sin víctimas mortales y con cinco lesionados. Si se mira el acumulado del año, Ciego de Ávila suma 26 accidentes, cuatro fallecidos y 27 lesionados en los primeros cuatro meses de 2026.
Las autoridades celebran la tendencia como si hubiesen descubierto la fórmula secreta de la seguridad vial, aunque convendría recordar que manejar en Cuba ya es, por sí mismo, una prueba de supervivencia extrema.
El factor humano sigue encabezando el ranking de causas. Traducido al español de la calle: la gente sigue distraída, confiada o sencillamente manejando como si fuera protagonista de una película de acción de bajo presupuesto. La falta de atención al volante lidera las estadísticas, seguida del clásico desprecio a las normas de tránsito, deporte nacional que algunos practican con admirable constancia.
Para reducir todavía más la siniestralidad, la provincia activó un paquete de medidas que incluye controles sorpresivos, operativos de alcoholemia, vigilancia del exceso de velocidad y supervisión del uso del cinturón.
También se reforzó el mantenimiento técnico de señales y la pintura de pasos peatonales, un lujo visual que en algunas zonas ya casi parece arte urbano. Todo esto ocurre, por supuesto, “a pesar de las limitaciones de recursos”, frase tan cubana como el pan de la libreta.
Las acciones se mantendrán durante el verano, etapa de mayor movilidad vehicular y, por tanto, de mayores probabilidades de que alguien decida adelantar en una curva con una moto del año del catapún. La meta oficial es seguir bajando accidentes y preservar vidas en las carreteras avileñas.
En resumen: menos choques, menos heridos y una noticia rara en Cuba, donde por una vez las estadísticas bajan en algo que no sea la paciencia del ciudadano.






