
Cuba a oscuras: el fracaso eléctrico y la eterna excusa del bloqueo
Por Jorge Menéndez ()
Cabrils.- El Sistema Eléctrico Nacional sufre una nueva desconexión. Cuba se apaga con más frecuencia que un televisor de los años ochenta. Oscuridad total. Pasado oscuro, presente oscuro y un futuro que ni siquiera se vislumbra.
El gobierno —ese ente que lleva 67 años sin asumir que gobierna— vuelve a recurrir a su comodín favorito: el bloqueo. La excusa eterna, la muleta ideológica, el argumento que ya no convence. Ahora, el ministro de Energía y Minas ha señalado a los ladrones de aceite de transformadores como los responsables de los apagones. Una nueva versión del mismo cuento, mientras el bloqueo se toma vacaciones y la realidad sigue sin resolverse.
Hace un año, la religión oficial eran los parques solares. Se inauguraban como si fueran paladares: uno por semana. Prometieron que el sol nos salvaría, ignorando que ningún país se desarrolla únicamente con paneles solares. Hoy apenas se mencionan: siguen inaugurándose, pero el déficit eléctrico crece como si los apagones estuvieran en esteroides. Antes el sistema colapsaba cada seis meses; ahora, cuatro o seis veces al mes. El diagnóstico es claro: el futuro inmediato es un apagón con banda sonora de justificaciones.
El gobierno invirtió en hoteles lo que debió invertir en mantener la red eléctrica. El resultado: hoteles vacíos y un país a oscuras. Los créditos rusos quedaron en el olvido, porque Cuba incumplió —como siempre— y Rusia está ocupada en su guerra. Las unidades de generación están exhaustas, las subestaciones se queman, los transformadores revientan y las líneas de transporte de energía están más cansadas que el discurso del Primero de Mayo. El gobierno lo sabía. Prefirió hoteles vacíos.
Todos los sistemas del país están colapsados: salud, transporte, agricultura, infraestructuras. El socialismo cubano, ese regalo que nadie pidió y que viene sin ticket de devolución, ha convertido lo normal en un lujo: ducharse, sentir fresco frente a un ventilador, ver la televisión. Hasta respirar sin calor es un privilegio. Si el pueblo cubano quiere cambiar algo, ya sabe exactamente qué tiene que hacer.






