
La delincuencia desatada y el Minint de paseo por el museo
Por Yeison Derulo
La Habana.- La delincuencia en Cuba anda desatada y los representantes de comunicación del Ministerio del Interior encontraron una solución revolucionaria para enfrentar semejante tragedia: darse una vuelta por el Museo Nacional de Bomberos, en La Habana Vieja.
No hay patrullas suficientes, los robos se multiplican, la población vive cada vez más preocupada por la inseguridad, aunque siempre queda tiempo para una excursión institucional entre uniformes antiguos, piezas de museo y fotografías de otros tiempos.
El recorrido sirvió para conocer la historia de los bomberos cubanos, observar antiguas maquinarias y recordar acontecimientos tan graves como la explosión del Hotel Saratoga y el incendio de la Base de Supertanqueros de Matanzas. Una verdadera clase magistral de historia para los funcionarios encargados de comunicación del Minint, quienes al parecer necesitaban recordar que los bomberos existen.
Afuera, la Cuba real sigue ardiendo por otros motivos: delincuencia, escasez, apagones y una inseguridad que cada día genera más preocupación.
También hablaron de la importancia de preparar a las nuevas generaciones y de la trascendencia de los bomberos para el país. El mensaje suena precioso desde una sala llena de piezas históricas. Resultaría todavía más interesante escuchar a esos funcionarios explicar qué preparación recibe la población para protegerse ante el aumento de los delitos o qué recursos tienen los agentes encargados de combatirlos. Quizás ese capítulo todavía no haya llegado al museo.
La escena resume bastante bien las prioridades de una dictadura que parece vivir desconectada de la calle. Cuba necesita policías resolviendo delitos, bomberos con recursos, medicamentos en las farmacias y ciudadanos capaces de dormir tranquilos sin pensar en quién puede entrar a su casa durante la madrugada.
El Minint, en cambio, decidió hacer turismo histórico. En un país donde la realidad parece incendiarse por todas partes, los encargados de apagar el fuego terminaron de visita en un museo.



















