La ley del embudo: estrecha para el pueblo, ancha para el gobierno

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Por Luis Alberto Ramírez ()

Miami.- El artículo 398, inciso C, del Código Penal cubano establece que puede ser sancionado quien publique una imagen de otra persona sin su autorización. Sin embargo, no parece establecer distinciones sobre quién puede o no puede hacerlo. Por tanto, si el propio régimen publica imágenes de sus opositores sin su consentimiento, también debería estar sujeto a las consecuencias que contempla la ley.

Pero aquí es donde aparece una de las grandes contradicciones del sistema judicial cubano: el Ministerio del Interior (MININT) difunde imágenes de sus opositores, incluso por la televisión nacional, mientras los acusa públicamente de terrorismo y otros delitos.

Recuerdo el caso de aquel muchacho menor de edad cuya imagen fue publicada en el patio de una cárcel, tocando un piano. Y me pregunto: ¿acaso el muchacho autorizó la difusión de su imagen o fue obligado a posar para que las autoridades pudieran exhibirlo públicamente? ¿Dónde quedan sus derechos y quién responde por su vulneración?

Como dicen los venezolanos: «Lo que es malo para la pava debería ser malo también para el pavo». Sin embargo, en Cuba, la pava es el pueblo y los pavos son los que gobiernan.

Las dos caras de la ley

Esa es precisamente la esencia del problema: en Cuba, las leyes represivas parecen estar diseñadas para aplicarse al ciudadano común, mientras quienes ejercen el poder se reservan el privilegio de incumplirlas sin tener que rendir cuentas.

En Cuba, la ley tiene dos caras: una para exigir obediencia al pueblo y otra para garantizar la impunidad del gobierno.

Y cuando la justicia deja de ser igual para todos, deja de ser justicia para convertirse en otro instrumento de poder.

Esta ley está diseñada para que los represores puedan reprimir sin el escrutinio del pueblo. Para que, en caso de abandonar el país no sean cuestionados y así puedan seguir haciendo su trabajo a favor del régimen sin ser identificados.

Y en este sentido les voy a contar un chisme: la jueza que condenó an Anna Bensi y su Madre tiene visa para abandonar el país ¿para donde? No sé, espero que no sea pa’Miami.

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