
Turismo en Cuba cae 48 % en el primer trimestre de 2026
Por Jorge Sotero
La Habana.- Cuba registró una fuerte caída en la llegada de visitantes durante el primer trimestre de 2026, en medio de una crisis económica cada vez más profunda. De acuerdo con cifras divulgadas por la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI), la isla recibió 298.057 turistas internacionales entre enero y marzo, lo que representa un descenso del 48 % en comparación con el mismo período de 2025. Si se contabilizan además los viajeros nacionales, el total ascendió a 448.857 personas, un 41 % menos que hace un año.
La contracción también alcanzó a la comunidad cubana residente en el exterior. Durante estos tres primeros meses del año entraron al país 34.233 cubanos emigrados, un 42,8 % menos que en igual etapa del año anterior. Esta caída resulta significativa, porque este segmento suele representar una fuente «estable» de ingresos para el país mediante consumo interno, hospedaje y apoyo económico a familiares.
Por mercados emisores, Canadá se mantuvo como el principal origen de turistas hacia Cuba, aunque con una caída considerable. Entre enero y marzo llegaron 124.794 canadienses, un 54,2 % menos. Rusia ocupó el segundo lugar con 20.917 visitantes (-37,5 %), seguida de Estados Unidos con 17.034 (-56,8 %) y España con 5.851 turistas, un descenso del 40,4 %. Las cifras reflejan una disminución generalizada en prácticamente todos los mercados estratégicos del sector.
Este retroceso ocurre en un contexto marcado por apagones prolongados, escasez de combustible, inflación y deterioro de servicios básicos en toda la isla. A ello se suma la incertidumbre energética derivada de la crisis venezolana y las advertencias de la administración de Donald Trump sobre sanciones a países que suministren petróleo a Cuba, un elemento que añade presión a un país altamente dependiente de importaciones energéticas.
El desplome del turismo representa otro revés para el régimen cubano, que ha apostado durante años por este sector como principal fuente de divisas. Sin embargo, mientras la dictadura priorizó la construcción de hoteles e infraestructura turística, sectores clave como agricultura, transporte y salud pública continuaron deteriorándose.
El resultado es una economía cada vez más frágil, incapaz de sostener crecimiento y con un modelo agotado que ni siquiera logra mantener a flote una de sus industrias más estratégicas.






