Sin reinserción internacional, las “transformaciones” de Cuba nacen condenadas

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Por Pedro Monreal (El Estado como tal)

La Habana.- La agenda de “transformaciones” prevista en las reuniones del partido comunista y del parlamento cubano del 17 y 18 de junio tiene un alcance limitado. No tanto por las medidas en sí, sino porque —a diferencia de 1993— carece de suficiente respaldo comercial y financiero internacional.

El Periodo Especial fue un colapso súbito y profundo, pero la recuperación llegó con relativa rapidez gracias, en buena medida, a una acelerada reinserción internacional del país: remesas, turismo, crédito externo e inversión extranjera.

La reinserción internacional de Cuba en los años noventa fue un proceso económico sin patrocinio de superpotencias ni subsidios. No produjo una bonanza ni recuperó los niveles productivos previos, pero sí logró frenar el colapso. Los “arreglos” bolivarianos llegarían después.

Hoy Cuba enfrenta una desarticulación geopolítica forzada por EE. UU., ajena a cualquier “perfeccionamiento” económico. Superarla dependería de un proceso diplomático sobre el que existe poca información.

La reunión del Buró Político de septiembre de 1993 y el Pleno del Comité Central de diciembre de ese año aprobaron medidas descentralizadoras y de mercado con efectos positivos, porque la reinserción internacional abrió el espacio financiero indispensable.

Sin acceso a energía, divisas, tecnologías y demanda externa, es poco probable que las decisiones asociadas al “perfeccionamiento” del modelo actual resulten efectivas. Haría falta una transformación mucho más profunda, que no figura en la agenda del partido comunista.

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