Un paquete sin ancla: la ausencia de estabilización macroeconómica en las 176 medidas

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Por Pedro Monreal (El Estado como tal)

La Habana.- La ausencia de un eje temático dedicado a la estabilización macroeconómica en el conjunto de las 176 medidas del gobierno cubano revela una debilidad de diseño. El paquete avanza hacia una liberalización parcial sin anclarse en un programa coherente de estabilización. Es, en suma, poner la carreta delante de los bueyes.

La decisión del gobierno cubano parece sustentarse en tres supuestos:

• Supuesto técnico: la estabilización macroeconómica no se erige en eje independiente porque se concibe como un componente transversal, ya incorporado de manera dispersa en varias medidas.

• Supuesto de comunicación política: se evita el lenguaje de “crisis macroeconómica aguda” para privilegiar la narrativa de “actualización del modelo”.

• Supuesto de secuencia: se asume factible modificar primero las reglas del juego económico y buscar la estabilización después. Incluir un eje explícito de estabilización habría obligado a adoptar medidas de austeridad más impopulares y de implementación inmediata más difícil.

Esta ausencia no es una omisión inadvertida, sino una decisión deliberada de diseño institucional y discursivo, y resulta problemática incluso bajo esa lectura.

De hecho, el rápido incremento de los precios de bienes de consumo básico que siguió a las medidas —sintetizado en el descontento popular por el alza del precio del aceite vegetal— desmintió la premisa gubernamental de que era posible liberalizar los mercados sin una previa estabilización macroeconómica.

El regreso de los controles de precios

La respuesta oficial fue restablecer controles de precios bajo la forma de “precios de referencia” o “límites al margen comercial”, lo que sitúa a la política económica en un limbo estructural: sin reglas claras de mercado, pero tampoco con estabilización macroeconómica ni liberalización efectiva.

Al dispersar los instrumentos de estabilización entre otros ejes temáticos, la estrategia oficial elude un reconocimiento explícito de la magnitud del desequilibrio macroeconómico y privilegia una narrativa centrada en la transformación estructural del modelo, por encima de los ajustes de corto plazo que resultan imprescindibles.

Se prioriza así la comunicación política de la “actualización del modelo”, pero como contrapartida el paquete carece de un ancla macroeconómica explícita, integrada y coherente que ordene y secuencie el conjunto de las medidas.

Esa ausencia deja al paquete sin un eje que articule política monetaria, fiscal, cambiaria y de precios, lo cual incrementa el riesgo de que las medidas de los demás ejes generen más distorsiones en el corto plazo: inflación de costos, devaluaciones desordenadas y segmentación del mercado cambiario.

Posibilidad de desequilibrios profundos

Aunque el paquete de las 176 medidas incluye herramientas de política cambiaria y de precios, carece de un ancla nominal explícita y coherente que dé orden y credibilidad al proceso de estabilización macroeconómica.

No debería descartarse un escenario en el que la profundización de los desequilibrios en las próximas semanas —agudización de la caída de la producción estatal de bienes y servicios, junto con el aumento de precios— conduzca a un paquete revisado, con mayor número de medidas y un eje adicional de estabilización macroeconómica.

A diferencia del paquete de las 176 medidas, la propuesta de Cuba Transformación incluye un componente de estabilización macroeconómica que apuesta por un ancla monetaria basada en el control estricto de la emisión de dinero y en la limitación verificable del financiamiento monetario del déficit fiscal.

Esto permitiría que el tipo de cambio se corrija de forma más ordenada y refleje mejor la realidad económica, sin convertirlo, en un primer momento, en el ancla principal.

La inflación

En paralelo, se propone unificar los tipos de cambio llevándolos hacia las referencias más realistas del mercado —específicamente, unificar los tipos oficiales en el valor del Segmento III del mecanismo cambiario vigente—. La unificación cambiaria se considera una reforma temprana prioritaria, pero subordinada al ancla monetaria basada en el control de la emisión.

En resumen, a diferencia de las propuestas que privilegian el tipo de cambio como ancla nominal principal, Cuba Transformación apuesta por un ancla monetaria basada en el control estricto de la emisión de dinero y en la limitación verificable del financiamiento monetario del déficit fiscal.

Como he señalado en textos anteriores, la propuesta de Cuba Transformación no fue elaborada específicamente para informar la política económica del gobierno cubano ni de institución alguna, y se enmarca en una visión de modelo económico y político distinta de la que hoy prevalece oficialmente en Cuba.

No obstante, su enfoque de estabilización macroeconómica —las acciones y la secuencia propuestas— podría resultar de utilidad como referencia si en algún momento se decidiera oficialmente reformular el paquete de las 176 medidas.

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