A La Güinera le pusieron corazón y el régimen la miseria

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Por Jorge Sotero

La Habana.- Gerardo Hernández está celebrando por todo lo alto el primer aniversario de una cocina comunitaria en La Güinera. Habla de altruismo, de solidaridad y hasta de que “sí se puede”. Lo que no dice es lo verdaderamente doloroso: que en un país que se vendió durante décadas como una potencia social, un barrio entero tenga que depender de una cocina comunitaria para poder llevar un plato de comida a la mesa.

La Güinera no necesita felicitaciones de Gerardo. Necesita comida, medicinas, electricidad, agua y una vida digna. Ese mismo barrio salió a las calles el 11 de julio de 2021 para gritar su desesperación. Cuatro años después, la respuesta del régimen no ha sido resolver las causas de aquella protesta, sino celebrar que una comunidad vulnerable necesita ayuda para alimentarse. Esto debería dar vergüenza, no motivo para lanzar consignas triunfalistas.

“A La Güinera ponle corazón”, dice Hernández. Y sí, hay que reconocer a quienes trabajan de forma altruista para ayudar a sus vecinos. El mérito es de esas personas, no de una dictadura incapaz de garantizar las necesidades más elementales de su población. Una cocina comunitaria sostenida por ciudadanos solidarios habla bien de quienes la mantienen; habla muy mal de un Gobierno que ha convertido la supervivencia en una tarea colectiva.

Cuba llegó a un punto en el que tener una cocina comunitaria durante un año se presenta como una victoria. ¡Qué manera tan miserable de medir el progreso de un país! Aquí no estamos hablando de una obra social extraordinaria dentro de una sociedad próspera. Estamos hablando de familias vulnerables que necesitan una cocina comunitaria para comer. En cualquier país serio, esto sería una emergencia social. En la Cuba de Díaz-Canel y Raúl Castro, lo presentan con globos, felicitaciones y consignas.

Gerardo puede celebrar su aniversario. Yo prefiero hacer otra pregunta: ¿cuándo llegará el día en que La Güinera no necesite una cocina comunitaria? ¿Cuándo el Estado será capaz de garantizar que sus ciudadanos puedan comprar comida con el fruto de su trabajo? ¿Cuándo dejarán de pedirle resistencia al pueblo y empezarán a rendir cuentas quienes llevaron al país hasta este desastre? La Güinera necesita mucho corazón, sí. Lo que necesita muchísimo más es libertad, dignidad y un Gobierno que deje de celebrar la miseria que él mismo ayudó a construir.

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