
Una injuria más, me da risa
Por Yanetsy Pino ()
Atlanta.- Paso por aquí a decirles que en un grupo en las redes me gritaron «gusana anexionista» porque dije que el problema cubano no se va a resolver con que la gente salga a la calle…
Salga a la calle, ¿a qué? ¿A protestar?
Vamos a pensar con la cabeza y no con los pies.
En caso de que la mayoría quiera salir a la calle, ¿cómo llamarían a la unidad, o sea, a unificar ese momento en todo el país? ¿Por las redes sociales? En Cuba hay cada vez menos zonas con WiFi para conectarse, menos ancho de banda, menos torres con baterías y menos 4G. El apagón digital está a la vuelta de la esquina, tal como el régimen siempre ha querido.
Ahora bien, vamos a suponer que salen a la calle. ¿Cómo contrarrestan a un ejército de represores armados en todas sus modalidades: avispas negras, policías, brigadas de acción rápida, DTI y todos los etcéteras? ¿Tiene fuerzas para soportar un baño de sangre de esa magnitud un pueblo enfermo, pobre, desunido, ajado y prácticamente deshumanizado?
A eso se le une que la maquinaria financiera y económica de la dictadura está camuflándose constantemente para no perder los hilos del dinero y del poder, a pesar del bloqueo petrolero de Trump, el embargo y las medidas y sanciones que coartan sus mercados.
Entiendo que tratan de cortar las cabezas de la hidra (la dictadura), pero lo que hay que cortar definitivamente es su existencia, y la única forma posible es la intervención de depredadores para que se alimenten de ella.
O sea, la solución cubana no está solo en el descabezamiento o la operación quirúrgica al estilo Maduro. La verdadera solución pasa por una operación de poder radical: un proceso que desmantele no solo la fuerza militar visible, sino toda la estructura represiva del Estado a través de un «depredador» realmente interesado en alimentarse. Y ahí es donde digo que para garantizar que esa limpieza sea efectiva y definitiva, se necesita el respaldo y la presencia de una fuerza real como la estadounidense sobre el terreno.
Solo extirpando el mal de raíz se podrá asegurar, de una vez por todas, el nacimiento de una Cuba verdaderamente libre.
Y que me sigan diciendo anexionista, si, total, a mí me han injuriado tantas veces que ya todo me da risa.






