Comparte esta noticia

Por Yeison Derulo

Las Tunas.- Los datos de la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI) confirman una tragedia que la dictadura cubana lleva años intentando maquillar con discursos triunfalistas. Las Tunas perdió más de 74 mil habitantes desde 2016, una cifra equivalente a borrar del mapa municipios enteros como Jobabo y Puerto Padre, según confirma un reportaje del periódico 26.

No se trata de una simple variación demográfica, sino del reflejo de un país donde miles de personas ya no ven futuro y optan por escapar antes que seguir atrapadas en un sistema incapaz de ofrecer oportunidades.

La principal causa de este desplome no está en la natalidad ni en la mortalidad, sino en la emigración masiva. Tan solo entre 2022 y 2025, más de 65 mil tuneros abandonaron la provincia, en su mayoría jóvenes en edad laboral y reproductiva.

Es el resultado directo de décadas de malas decisiones económicas, salarios miserables, falta de empleo digno y una política que ha condenado a generaciones enteras a vivir entre apagones, escasez y desesperanza. La dictadura insiste en culpar al embargo de todos sus males, pero la estampida humana demuestra que el verdadero problema está dentro de Cuba.

Lo más preocupante es que quienes se marchan son precisamente los llamados a sostener el futuro de la provincia. La salida constante de mujeres jóvenes y familias completas acelera el envejecimiento poblacional y compromete la capacidad de recuperación demográfica.

A este ritmo, Las Tunas podría caer por debajo de los 400 mil habitantes antes de 2030, regresando a niveles poblacionales de finales de la década de 1970. Es un retroceso de medio siglo provocado por un modelo político que ha expulsado a su propia gente.

A esta crisis se suma una realidad igualmente alarmante: las profundas desigualdades entre los municipios. Mientras algunos territorios muestran indicadores «aceptables», otros registran tasas de mortalidad infantil muy superiores y una falta evidente de oportunidades económicas.

Municipios como Jesús Menéndez, Manatí, Jobabo y Amancio reflejan el abandono de un Estado que presume de potencia médica, pero que ni siquiera logra garantizar condiciones similares de desarrollo dentro de una misma provincia. La propaganda oficial vuelve a chocar de frente con la realidad.

Las Tunas es apenas una muestra de lo que ocurre en toda Cuba. Cada avión que despega, cada familia que cruza fronteras y cada joven que decide no regresar representa un voto de desconfianza contra la dictadura.

No es casualidad que el país pierda habitantes a un ritmo acelerado; es la consecuencia de un régimen que durante más de seis décadas ha destruido la economía, limitado las libertades y convertido la emigración en la única esperanza para millones de cubanos.

Los números de la ONEI no son solo estadísticas: son la prueba irrefutable del fracaso del castrismo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Lo más consultado hoy