La Moneda Cubana abre una plataforma virtual para emprendedores en plena crisis nacional

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Por Jorge Sotero

La Habana.- En Cuba ya no basta con sobrevivir; ahora también hay que graduarse para aprender a sobrevivir. El Proyecto de Desarrollo Local La Moneda Cubana acaba de lanzar una plataforma de educación virtual destinada a emprendedores.

La propuesta promete enseñar contabilidad, marketing y estrategias empresariales. Todo muy bonito sobre el papel. La única asignatura ausente es la más importante: cómo mantener un negocio abierto cuando faltan electricidad, combustible, materias primas y clientes con dinero en el bolsillo.

Resulta enternecedor leer que los estudiantes aprenderán a interpretar estados financieros y a diseñar planes de crecimiento. La teoría luce impecable. La práctica ocurre en un país donde cualquier apagón puede arruinar una jornada completa de trabajo, donde internet desaparece sin previo aviso y donde la inflación convierte cualquier presupuesto en un chiste de mal gusto antes de terminar el mes.

También habrá clases de marketing para vender más en el mercado cubano. Suena fantástico. Solo falta explicar qué hacer cuando los estantes están vacíos, los proveedores desaparecen durante semanas y el consumidor llega con una billetera tan flaca que apenas alcanza para el arroz de la libreta. Vender humo ya parece ser la habilidad empresarial mejor desarrollada en la isla.

La Moneda Cubana presume de alianzas internacionales, acreditaciones universitarias y miles de graduados. Todo eso luce muy elegante en un folleto institucional. La realidad nacional insiste en arruinar el discurso. Ningún certificado extranjero llena un refrigerador vacío ni consigue combustible para mover un negocio. El verdadero posgrado del emprendedor cubano sigue siendo esquivar inspecciones, impuestos, escasez y regulaciones cambiantes sin perder la paciencia.

La plataforma ya está disponible para todo el que desee matricularse. Excelente noticia. Tal vez el próximo curso debería llamarse «Cómo emprender sin corriente, sin insumos y sin volverse loco». Ese sí tendría lista de espera desde el primer día.

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