
Al castrismo no lo tumban con sanciones
Por Luis Alberto Ramírez ()
Miami.- La administración de Trump acaba de sancionar a más empresas vinculadas al régimen cubano; incluso han sido sancionadas las brigadas de respuesta rápida. Entre la lista actual se encuentran el Ministerio de Transporte y el Ministerio de Turismo. Esto significa que, si algún conglomerado extranjero estaba encargado de administrar hoteles pertenecientes a dichas entidades, podría verse obligado a retirarse.
Aparentemente, las conversaciones entre La Habana y Washington no están funcionando; de lo contrario, no se estarían aplicando nuevas sanciones contra instituciones del régimen cubano. Desde mi punto de vista, nada parece funcionar con el gobierno de Cuba. Se pueden aplicar todas las medidas económicas posibles, y aun así no creo que estén dispuestos a soltar las riendas del poder por dos simples razones.
La primera es porque no pueden hacerlo. Perder el poder significaría también perder las garantías que durante décadas han protegido a quienes han dirigido el país, y no están dispuestos a dar ese paso. Resistirán aunque eso implique llevar a la isla a una situación cada vez más crítica.
La segunda razón es la capacidad que han desarrollado muchos cubanos para adaptarse a la adversidad. Una funcionaria del Partido Comunista de Cuba afirmó recientemente en una reunión partidista que los cubanos tienen la capacidad de resistir porque ya están acostumbrados a las dificultades.
De manera que, desde mi perspectiva, no existe una presión económica o diplomática que, por sí sola, logre cambiar la realidad política de Cuba. No importa cuántas sanciones se impongan; al régimen no parece importarle el sufrimiento del pueblo mientras conserve el control del poder.
La historia demuestra que los sistemas autoritarios rara vez abandonan el poder únicamente por presiones externas. Al castrismo no les interesa las sanciones, ellos seguirán con sus privilegios, tienen combustible nacional para mantener a flote la maquinaria represiva, para su propaganda y lo esencial, lo demás no importa, porque el pueblo tiene la capacidad de resistir.
Las justificaciones para ayudar a los cubanos a salir de esa situación sobran; lo que hace falta es voluntad.






