Cubanos sin trauma: desmontando el mito de la incompetencia

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Por René Fidel González (9

Santiago de Cuba.- No hay daño antropológico en nosotros. No cargamos con ningún trauma que realmente nos inmovilice, que nos vuelva incompetentes o incapaces para tener derechos y libertades. Eso es falso. No digo que creerlo o afirmarlo sea de mala fe; digo que es fruto de nuestro desconcierto, de nuestra frustración, de nuestras amarguras, de la búsqueda de explicaciones. Digo que desmoviliza y paraliza, que no es útil.

No es cierto que los cubanos no puedan, que no estén preparados para la democracia, para la búsqueda de la felicidad a través de la política abierta y sin tutelas, sin corrupción ni clientelas, sin rabias ni exclusiones, sin falta de respeto al otro. Que la cultura política que hoy aún tenemos sea un epítome de lo irascible, de la intolerancia y el desdén, de la exclusión del otro, es cierto, pero incompleto.

Que los marginales exitosos nos impusieran durante muchísimo tiempo prácticas abominables y venales, oportunistas y simuladoras —y aún se afanen en hacerlo— es cierto, pero no absoluto. Que algunas de nuestras prácticas y los valores jerarquizados en nuestra sociedad como válidos y conducentes al éxito parezcan hundirnos más en el oprobio y la indiferencia, en la abulia y la venalidad, que en la virtud y el carácter, en la integridad y la decencia, en el ejercicio sereno del criterio y la razón, es también cierto, pero no definitivo ni irrevocable.

Alzarnos sobre nuestras desgracias

Necesitamos construir una oportunidad política para ser lo mejor que hemos logrado ser sin ese lado oscuro que hoy da vergüenza haber sido, que es, porque siempre lo fue: inadmisible y bochornoso. Necesitamos crear las condiciones para que nuestro talento para la solidaridad y el respeto, para la cooperación y la solución equilibrada y armoniosa del destino de todos, se imponga como central. ¿O qué queremos?

Tenemos que aprender a confiar en nosotros, a alzarnos sobre nuestras desgracias, porque esa capacidad fue también la que nos hizo prevalecer siempre. Necesitamos volver a soñar con que podemos todos, para poder todos, para lograrlo entre todos. Necesitamos unir y reunir, creer otra vez en nosotros, en los que creen en lo mismo. Necesitamos seguir.

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