
El mea culpa del Necio: cuando la realidad golpea el privilegio
Por Yanetsy Pino ()
Atlanta.- Mientras los barrios cubanos cada noche se suman más y más a la protestas porque los están obligando a morir, Pedro Jorge Velázquez, El Necio en sus redes sociales, ha publicado un mea culpa. Y como es tan bella la crítica y no puedo comentar en su perfil, pues aquí hago público lo que me hubiera gustado decirle:
Mira, Pedro Jorge Velázquez, el papel y la pantalla aguantan todo lo que les pongas encima, pero este post tuyo merece que uno te diga cuatro o cinco verdades.
Resulta francamente genial que tuvieras que cruzar el charco, pasearte por México, recoger un premio y desconectarte «varios meses» para darte cuenta de que en Cuba ni el baño tiene agua ni el refrigerador enfría. ¡Tremendo descubrimiento!
Durante años, mientras la gente se estaba comiendo un cable y pasando las de Caín, tú te dedicabas a linchar en redes a cualquiera que dijera exactamente lo mismo que hoy tú escribes como si fuera una revelación divina.
A mí no me cabe en la cabeza cómo pretendes santificarte ahora cargando un cubo de agua y haciendo hielo en casa de una amiga para posar como el más humilde de la cuadra. Tropezar con la realidad porque se te acabaron los privilegios no te convierte en mártir; solo demuestra que te tocó pisar el fango que tú mismo ayudaste a tapar.
¿Ahora vas a cambiar la casaca?
Tu intento de venderte ahora como un analista objetivo, maduro y libre de ataduras es, francamente, ridículo. Metes en la misma batidora los apagones, las toneladas de basura en la esquina, los bots de redes y las promesas incumplidas, todo bien mezcladito para no tener que llamar a las cosas por su nombre ni señalar con el dedo a los verdaderos culpables.
Describes el colapso del país como si fuera un ciclón que pasó de pronto y disculpas tu servilismo del pasado diciendo que «fue parte del proceso». ¡Cuánta mantequilla, por Dios!
Te lavaste las manos sin pedirle una disculpa ni a la esquina a la que difamaste. Para colmo, te pones poético y caes en la romantización de la miseria: decir que el cubano «baila en la esquina, se toma una cerveza y tira pa’lante con guapería» en medio de tamaño desastre no es un homenaje, es la típica anestesia que disfraza la necesidad extrema con el heroísmo. La gente no «tira pa’lante» porque le encante el invento, sino porque no le queda de otra y no quiere seguir sobreviviendo.
Al final, la mentira tiene patas cortas y el chiste se cuenta solo. Después de mil palabras prometiendo que te alejas de orientaciones y de «reducir tu voz», cierras el texto echándole la culpa de todo al enemigo externo, a las sanciones y a la asfixia. O sea, el mismo libreto de siempre, pero con música de fondo más suave.
No te engañes ni intentes engañar a los demás: tú no has cambiado nada. Lo único que hiciste fue cambiar la jugada porque sabes de sobra que ya nadie se traga el cuentecito triunfalista de antes. Sabes perfectamente que los mismos que dirigen aquello le están vendiendo la isla al mejor postor, y que en cualquier momento se les acaba el discurso del socialismo y periodistas como tú se van a quedar sin el pan y sin la torta.
Ahora te pusiste el traje del «comunista arrepentido y sufrido» que padece con el pueblo, a ver si así alguien te vuelve a comprar el mismo veneno pero con diferente etiqueta.






