
El régimen celebra nuevas rutas de transporte en Alquízar mientras obliga a los cubanos a pagar hasta 750 pesos por un pasaje
Por Anette Espinosa
Alquízar.- La dictadura cubana presentó como un «avance» la puesta en marcha de nuevas rutas de transporte desde el municipio de Alquízar, en Artemisa, una medida que, lejos de solucionar la crisis de movilidad, vuelve a trasladar el peso del desastre económico al bolsillo de los ciudadanos.
A partir de este lunes, la Unidad Empresarial de Base (UEB) Transporte Alquízar, en alianza con un actor económico no estatal, comenzará a operar servicios hacia San Antonio de los Baños, Santiago de las Vegas, el Lido y la ciudad de Artemisa. Sin embargo, los precios anunciados dejan en evidencia la desconexión del régimen con la realidad que vive la población.
El pasaje entre Alquízar y San Antonio de los Baños costará 250 pesos, mientras que viajar hasta Santiago de las Vegas tendrá un precio de 450 pesos y llegar al Lido desde San Antonio ascenderá a 500 pesos. Quienes necesiten trasladarse directamente desde Alquízar hasta el Lido deberán desembolsar 750 pesos por un solo viaje.
Las autoridades informaron que los recorridos tendrán apenas dos frecuencias diarias, una en la mañana y otra en la tarde. La ruta hacia el Lido saldrá a las 6:00 a.m. y a la 1:00 p.m.; el servicio a Santiago de las Vegas partirá a las 6:30 a.m., con regreso a la 1:30 p.m.; mientras que el viaje hacia Artemisa comenzará a las 5:00 a.m.
Aunque el Gobierno presenta la iniciativa como una mejora del transporte público, la realidad es otra. Después de décadas de abandono, falta de inversión y el colapso del parque automotor estatal, la solución que ofrece el régimen consiste en asociarse con el sector privado para imponer tarifas que resultan prohibitivas para la mayoría de los cubanos.
En un país donde el salario promedio apenas alcanza para cubrir las necesidades básicas, pagar hasta 750 pesos por un trayecto representa un lujo inaccesible para miles de trabajadores, estudiantes y jubilados. Una vez más, la dictadura vende como un logro lo que en cualquier nación funcional sería un servicio público eficiente y asequible.
La crisis del transporte en Cuba sigue siendo consecuencia directa de años de mala gestión, improvisación y falta de inversiones. Mientras tanto, los ciudadanos continúan pagando cada vez más por recibir cada vez menos. Esa parece ser la única fórmula que el régimen ha perfeccionado.






