
¿Por qué Raúl Torres no hace más peñas en Alamar?
Por Jorge Sotero
La Habana.- Hubo un tiempo en que Raúl Torres organizaba peñas en Alamar y se presentaba como el trovador del pueblo, el artista comprometido con la Revolución y con los cuatro vecinos de su barrio que iban a verlo desafinar.
Aquellos encuentros -no llegaron a cinco- eran promocionados como espacios de cercanía con la comunidad, donde no faltaban las canciones dedicadas a Fidel Castro, Hugo Chávez o cualquier dirigente que necesitara una banda sonora. Hoy, sin embargo, la pregunta es inevitable: ¿dónde quedaron aquellas peñas?
Quizás desaparecieron al mismo ritmo que se fue apagando la ilusión de millones de cubanos. Resulta difícil cantar sobre victorias cuando los vecinos llegan con el estómago vacío, pasan más de doce horas sin electricidad y viven pendientes de un mercado desabastecido. Alamar ya no necesita conciertos cargados de consignas; necesita alimentos, medicamentos, agua y un futuro para sus jóvenes.
Sería interesante ver a Raúl Torres regresar al mismo escenario y escuchar, esta vez, lo que tienen que decir quienes antes lo aplaudían. Que converse con los jubilados que sobreviven con pensiones miserables, con las madres que hacen colas interminables para conseguir un poco de pollo o con las familias que han visto partir a sus hijos rumbo al exilio. Esas serían las verdaderas voces de la Cuba de hoy.
Las peñas desaparecieron, pero la realidad permanece. Una guitarra puede acompañar cualquier discurso, pero difícilmente logre tapar el ruido de un país que se cae a pedazos.






